En una entrevista del programa Podcast-pitalismo de Canal Ciudadano, el doctor Pablo Pérez Ahumada analizó cómo el desenvolvimiento del régimen capitalista chileno ha conseguido neutralizar el poder de los trabajadores mediante leyes que fomentan la división. El académico de la Universidad de Chile sostuvo que la estructura diseñada en dictadura convirtió a los sindicatos en «islas» con mínima capacidad de presión, dejando el control absoluto de la riqueza en manos del empresariado.
Para Pérez, el concepto de «clase» es fundamental para entender la realidad social, ya que define quién trabaja y quién es dueño de los medios de producción. Explicó que identificarse en esta posición permite comprender los intereses colectivos reales, algo que el capitalismo neoliberal buscó destruir mediante el Plan Laboral de José Piñera (ejecutado entre 1978 y 1981), elaborado estratégicamente para fragmentar la negociación y prohibir la huelga efectiva en sectores clave.
La presente paradoja es que, aunque Chile cuenta con más de 11.000 sindicatos, esta cifra representa una debilidad profunda debido a su dispersión y recursos limitados. «Mientras los trabajadores negociamos empresa por empresa, los empresarios lo hacen unidos bajo el paraguas de la CPC (gremio empresarial)», afirmó Pérez, señalando que los gremios patronales actúan con una sola voz y un poder abrumador.
El sociólogo identificó distintos «recursos de poder» que la clase trabajadora debe recuperar, destacando el poder estructural que se deriva de posiciones estratégicas en la economía y el poder asociativo. En su análisis, el marco institucional actual impide que los sindicatos ejerzan derechos básicos que en Europa son la norma, donde la legislación facilita el desarrollo de movimientos sociales fuertes y con capacidad de incidencia real.
Como salida a esta crisis, el autor de Poder de Clase y Política Laboral propone un cambio legislativo hacia una negociación colectiva multinivel que combine lo económico con lo sectorial. Siguiendo el ejemplo de países como Uruguay, Pérez instó a superar la fragmentación voluntaria, ya que para él no tiene sentido que existan cinco centrales sindicales, añadiendo que “los empresarios tienen tanto o más intereses contrapuestos, partiendo que las empresas son competidoras, pero a pesar de eso son capaces de construir cámaras empresariales», para defender sus intereses.
