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Chile. Vacaciones pagadas: Un derecho conquistado tras duras luchas

por Cristian Pando

Si estás a punto de irte de vacaciones o ya estás disfrutando de ellas, detente un segundo a pensar.

Hoy vemos las vacaciones pagadas como algo «normal», casi como si vinieran de regalo con el contrato. Pero la verdad es que ese derecho no cayó del cielo; fue el resultado de años de pelea, huelgas y aguante de los trabajadores frente a un sistema que nos quería trabajando sin parar. Antes, descansar era un lujo que solo se daban los que tenían mucha plata.

En plena Revolución Industrial, la gente se mataba trabajando hasta 16 horas diarias, sin feriados ni descanso el fin de semana. A los dueños del capital solo les importaba producir y producir, dándoles lo mismo si el trabajador terminaba agotado física y mentalmente. Básicamente, el tiempo libre era visto como una pérdida de plata.

Pero a finales del siglo XIX la cosa empezó a cambiar. Los sindicatos se organizaron y exigieron que no solo subieran los sueldos, sino que también les pagaran por descansar. Países como Francia, Alemania y el Reino Unido fueron los primeros en ganar estas batallas gracias a la presión en las calles.

En Latinoamérica la pelea llegó un poco después, pero con la misma fuerza. En Chile, por ejemplo, el Código del Trabajo de 1931 fue el que marcó un antes y un después al reconocer 15 días hábiles de descanso pagado al año. Esto no fue un favor del gobierno, fue la respuesta a décadas de marchas y movilizaciones obreras, como la Huelga de Valparaíso (1903), Huelga de la Carne (1905), Matanza de la Escuela Santa María de Iquique (1907), entre otras.

¿Por qué importan tanto? Las vacaciones son mucho más que «no ir a trabajar». Son un derecho social que nos permite recuperar energías, pasar tiempo de calidad con la familia y disfrutar de la cultura. Es una forma de democratizar el ocio: que el tiempo libre sea para todos y no solo para unos pocos.

Lamentablemente, hoy ese derecho sigue bajo amenaza. Con la precarización laboral y los contratos temporales, muchas veces se nos presiona para no desconectarnos. Por eso, hay que estar atentos y defender lo que tanto costó conseguir.

Recordar de dónde vienen las vacaciones nos ayuda a valorarlas más. Son un símbolo de nuestra dignidad y la prueba de que, cuando nos organizamos, podemos cambiar las reglas del juego. Defenderlas es honrar a quienes lucharon para que el descanso sea un derecho universal y no un privilegio.


Dato extra: En este video se explica súper bien cómo el feriado anual en Chile pasó de ser una protesta en la calle a una ley fundamental en nuestro Código del Trabajo:


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