El diario La Estrella de Valparaíso recordó que el 25 de agosto se celebró el Día Nacional del Títere y la Marioneta. Es decir, de las trabajadoras y trabajadores del arte y la cultura asociados a la creación y presentación de obras con títeres y marionetas.
Se desconoce desde cuándo hay espectáculos de títeres en Chile. Pero hay registros antiguos de funciones en Talca, Copiapó, Santiago y Valparaíso.
A mediados del siglo XX destaca la labor del Teatro Tradicional de Títeres de Chile, fundado por Jaime Morán y Luisa Morales, además del desempeño de cultores tradicionales que masificaron personajes populares. En Villa Alemana viven Fernanda y Millalén Morán, hijas de los fundadores del Teatro Nacional de Títeres.
Al respecto, Millalén relató que sus padres «egresaron como actores de la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile en 1957. De inmediato comenzaron a trabajar en grupos formados con amigos, con trabajadores de un sindicato. Fue allí que se conocieron con “Tito” Guzmán y “Luchita” Flores y ambas parejas comenzaron a descubrir todas las posibilidades escénicas de los títeres gracias a Ronnie Escobar, un amigo actor que llevó a un ensayo una maleta con muñecos. Durante diez años nuestros padres trabajaron en ambas disciplinas a la vez, los títeres y el teatro, participando en el grupo del Liceo Nocturno de San Bernardo y en la desaparecida Escuela de Cultura de la misma ciudad».
La artista calificó su labor como «un privilegio y a la vez una responsabilidad, porque es una disciplina que requiere una formación muy completa. Tienes que saber construir tus muñecos, hacerles su vestuario, crear tus obras. La actuación exige no solo una buena corporalidad sino también crear voces diferentes; construir la escenografía, elegir la música de tus espectáculos; esto en cuanto a la formación. Con respecto a la responsabilidad es necesario ser extremadamente cuidadosos con el lenguaje y los contenidos que entregamos al público, porque los títeres son elementos escénicos de profundo calado en cuanto a lo comunicacional», y añadió que las principales dificultades del gremio corresponden a «la falta de espacios donde exhibir nuestros trabajos. Es muy lamentable, por ejemplo, que haya desaparecido la programación infantil en los canales de televisión abierta, porque allí los títeres estaban presentes. Tampoco es fácil ahora trabajar en las escuelas, en las plazas y parques. Existe un prejuicio hacia los titiriteros y marionetistas, somos considerados “arte menor” y casi mendigos que podemos “vivir pasando el sombrero”».
Por su parte, Fernanda Morán precisó que “los títeres están estrechamente ligados con el folklore, entendido este como el conjunto de códigos y expresiones culturales propios de los grupos humanos de un territorio. El teatro y las marionetas han estado absolutamente ligados a estas expresiones desde el principio de los tiempos, cuando nuestros milenarios ancestros relataban historias jugando con las sombras producidas por el fuego dentro de las cavernas».

Felicidades a todas y todos titiriteras y titiriteros que levantan el polvo del camino sembrando risas y emociones y, por supuesto, felicidades al público quienes nos aplauden.
Eli Guzmán cultora del teatro tradicional de títeres.