El Sindicato Nacional de la Viña San Pedro Tarapacá, afiliado a la Federación Nacional de Trabajadores de la CCU (FNT-CCU, publicó un post, expresando su opinión respecto del controvertido proyecto de Sala Cuna de la actual administración de La Moneda. Abajo está reproducido.
Hoy nos enfrentamos a un proyecto que, bajo el discurso de la “universalidad”, esconde un retroceso histórico en los derechos de la clase trabajadora. El gobierno actual, empresarial e ideológicamente ultra conservador, pretende financiar la Sala Cuna Universal con recursos del Seguro de Cesantía, un fondo que pertenece a los trabajadores y que fue creado para protegernos en los momentos más duros: cuando perdemos el empleo.
La riqueza no la genera el Estado ni el empresario. La riqueza la generamos nosotros, los trabajadores y trabajadoras, con nuestro esfuerzo diario. El empresario se apropia de esa ganancia, y por eso tiene la obligación de devolver a la sociedad parte de lo que obtiene, garantizando derechos básicos como el cuidado infantil.
Con este proyecto, se rompe ese principio.
Lo que antes era obligación del empleador, ahora se financia con el ahorro de los trabajadores.
Se debilita el seguro de cesantía, reduciendo la protección frente al desempleo.
Se favorece a las empresas, que se liberan de un compromiso histórico con la sociedad y el país.
Este no es un avance, es una trampa ideológica: se presenta como beneficio universal, pero en realidad es un mecanismo para abaratar costos empresariales y precarizar derechos laborales.
Por eso, como organización sindical, debemos denunciar con fuerza que este proyecto es un retroceso de clase. Nuestra lucha no es sólo por mantener beneficios, sino por reafirmar que los trabajadores somos quienes sostenemos la economía, y que los empresarios deben asumir su responsabilidad social y económica.
La riqueza la produce el trabajo, y el trabajo exige respeto, justicia y dignidad.
Directiva Sindicato Nacional de la Viña San Pedro Tarapacá S.A.

Muchas gracias por hacer visible los reclamos de los trabajadores organizados en los sindicatos, nuestro deber, entre otras urgencias, es denunciar a quienes reproducen la injusticia y la precariedad laboral.