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Chile. Trabajadores de empresa de comida rápida KFC llaman a sus compañeros a organizarse para enfrentar pésimos sueldos y condiciones laborales

Kentucky Fried Chicken, KFC, atraviesa uno de sus mejores momentos de crecimiento en Chile. La cadena de comida rápida -que pertenece a la matriz estadounidense Yum! Brands, pero su operación, administración y desarrollo comercial en el país están a cargo del holding gastronómico Degasa-cuenta actualmente con 169 locales en el país y, según declaraciones de Ernesto Lynch, gerente general del holding, la empresa busca expandirse agresivamente con el objetivo de llegar a todos los rincones del país.

La compañía ya concentra la mayor parte de los 250 locales que posee el grupo y se posiciona entre las cadenas de comida rápida más importantes del mercado chileno.

Sin embargo, detrás de estas cifras existen miles de trabajadores y trabajadoras enfrentando bajos sueldos, sobrecarga laboral, malos tratos, escasa dotación por local, problemas de seguridad y una permanente vulneración de sus derechos.

La promoción más barata de KFC (y la más vendida), el Combo Rooster, supera en valor la hora de trabajo de las y los empleados.

La industria de la comida rápida basa gran parte de su rentabilidad en una fuerza laboral compuesta principalmente por jóvenes, mujeres, disidencias sexuales, migrantes y adultos mayores.

Son trabajadores que venden su fuerza de trabajo por salarios extremadamente bajos a cambio de jornadas extenuantes, ritmos intensos de producción, condiciones precarias de seguridad laboral y plantillas insuficientes para responder a la demanda de los locales. Esto se traduce en trabajadoras y trabajadores con crisis de ansiedad o pánico, con cansancio extremo, constantes y peligrosas heridas y/o quemaduras debido a las nulas condiciones de prevención existente en los locales.

La sobreexigencia productiva ejecutada por gerentes y subgerentes, sobrecarga a los trabajadores con más tareas; auditorías internas como herramienta de control para forzar una mayor productividad y obediencia, y otras formas de presión corporativa.

Diversas denuncias realizadas por trabajadores de KFC durante los últimos años revelan una práctica sistemática de persecución contra quienes intentan organizarse. Según han relatado algunos trabajadores, la empresa ha recurrido a despidos bajo la causal de «necesidades de la empresa» contra personas que han impulsado procesos organizativos y la necesidad de sindicalizarse.

En octubre de 2025, en Concepción, un grupo de trabajadores de KFC logró formar un sindicato, pero sin alianzas externas ni nexos con otros locales para expandir la sindicalización. Esta debilidad dio tiempo a Degasa para amedrentar a las y los trabajadores en lucha, quienes se vieron forzados a renunciar tras un acoso sistemático por parte de la empresa, sobrepasando todo límite legal.

La ausencia de contratos colectivos y de una organización sindical fuerte deja a miles de empleados expuestos a decisiones unilaterales de la empresa respecto de salarios, jornadas, cargas laborales y condiciones de trabajo.

Frente a esta situación, trabajadores de KFC de diferentes regiones del país están buscando sindicalizarse. En este sentido, un grupo de trabajadores de KFC autoorganizados se encuentran realizando un llamado a organizarse entre sí, comunicándose con la cuenta Instagram @sintrakfc, sin importar el local del que sean.

El llamado es a conversar con sus compañeros y compañeras de trabajo, discutir colectivamente los problemas que existen en cada local y avanzar en la construcción de una organización capaz de enfrentar a una de las empresas más poderosas del sector a nivel mundial.

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