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Chile. El INE informó que el desempleo entre las mujeres llegó a 10,5% el trimestre febrero-abril de 2026

El mercado laboral chileno continúa mostrando señales de deterioro. La tasa de desocupación llegó a 9,1% durante el trimestre febrero-abril de 2026, según informó el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), marcando un aumento de 0,3 puntos porcentuales respecto del mismo período del año anterior y confirmando una tendencia de estancamiento que ya se arrastra por varios años.

La cifra refleja una economía que no está generando empleos al ritmo que crece la cantidad de personas que buscan trabajo. Mientras la fuerza laboral aumentó 1,0% en doce meses, el número de personas ocupadas sólo creció 0,7%, provocando un incremento de 4,1% en el número de desocupados.

Detrás del dato general aparece una señal preocupante: aumentaron tanto las personas cesantes como quienes buscan trabajo por primera vez. Esto suele interpretarse como una combinación de dificultades para encontrar empleo y de nuevos sectores de la población que se ven obligados a incorporarse al mercado laboral.

Uno de los aspectos más críticos del informe es el deterioro del empleo femenino.

La tasa de desocupación de las mujeres alcanzó 10,5%, aumentando 0,8 puntos porcentuales en un año. El fenómeno se explica porque más mujeres ingresaron al mercado laboral buscando empleo, pero la creación de puestos de trabajo fue insuficiente para absorber esa demanda.

Las mujeres desempleadas aumentaron 10,1% en doce meses, una cifra considerablemente superior al promedio nacional.

La brecha vuelve a mostrar una realidad persistente del mercado laboral chileno: las mujeres enfrentan mayores dificultades para acceder a empleos estables y de calidad, especialmente en períodos de desaceleración económica.

Aunque el número total de ocupados aumentó, el crecimiento se concentró en sectores y categorías laborales que suelen asociarse a mayores niveles de precariedad.

Las mayores alzas se observaron en actividades de salud, industria manufacturera y servicios profesionales. Sin embargo, por categoría ocupacional destacaron especialmente los asalariados informales y los trabajadores por cuenta propia.

La informalidad laboral llegó a 26,8%, aumentando un punto porcentual en un año. Esto significa que más de uno de cada cuatro trabajadores en Chile se desempeña sin protección laboral plena, cotizaciones regulares o estabilidad contractual.

Las personas ocupadas informales crecieron 4,5%, una expansión significativamente superior al crecimiento total del empleo.

Para distintos especialistas, este fenómeno evidencia que parte importante de los nuevos puestos de trabajo corresponde a empleos más vulnerables y con menores ingresos. En informes recientes, economistas del mercado laboral han advertido que la creación de empleo formal privado sigue debilitándose y que las micro y pequeñas empresas muestran dificultades para recuperar capacidad de contratación.

Otro indicador que refuerza la preocupación es la disminución del volumen de trabajo.

Las horas efectivamente trabajadas cayeron 0,2% en un año y el promedio semanal descendió a 36,2 horas.

Este dato suele ser observado por los economistas porque permite detectar señales de subutilización laboral que no siempre aparecen reflejadas en la tasa de desempleo. Es decir, personas que conservan su empleo pero trabajan menos horas o generan menores ingresos.

La tasa de desocupación ajustada estacionalmente también empeoró, llegando a 8,9%, dos décimas más que el trimestre móvil anterior.

La situación es especialmente compleja en la Región Metropolitana.

El desempleo alcanzó 9,7%, acercándose nuevamente a los dos dígitos y ubicándose por encima del promedio nacional.

Aunque el empleo creció 0,5% en la región, el mercado laboral capitalino sigue mostrando dificultades para absorber la demanda de trabajo, especialmente en sectores vinculados a servicios y actividades profesionales.

El panorama también coincide con otros indicadores de desaceleración económica conocidos esta semana, incluyendo la caída de la producción industrial y el menor dinamismo de diversos sectores productivos.

Ahora bien, la metodología aplicada por el INE es determinante en sus resultados. Para la entidad, una persona está empleada (u ocupada) si tiene 15 años o más de edad y durante la semana de referencia de la encuesta cumplió con al menos una de las siguientes condiciones: trabajó al menos una hora a cambio de un pago en dinero o en especie; y/o, trabajó al menos una hora obteniendo un beneficio u obtención de ganancias directas; y/o, trabajó al menos una hora sin recibir pago en una empresa o negocio de un familiar.

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