La Asociación Nacional de Trabajadoras y Trabajadores del Servicio Nacional de Capacitación y Empleo, SENCE (ANFUSEN), organismo público dependiente del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, emitió un comunicado donde rechaza el recorte presupuestario del Gobierno de Kast.
La reciente modificación presupuestaria del Ministerio de Hacienda, que reduce en cerca de un 45% el presupuesto del Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (SENCE), representa uno de los ajustes más brutales al sistema de capacitación laboral en las últimas décadas.
De acuerdo con el decreto oficial, el recorte asciende a más de $110.000 millones, afectando directamente programas como Capacitación en Oficios, Intermediación Laboral, Reconversión Laboral y Subsidios al Empleo, todos ellos pilares fundamentales para la inserción laboral de miles de personas en Chile. Viéndose más afectado la capacitación en oficio que sufrió el recorte de 15 mil millones, siendo uno de los programas de mayor cobertura y mayor impacto territorial
En un contexto donde el país enfrenta desafíos estructurales en materia de empleo —informalidad persistente, reconversión productiva y baja participación laboral femenina—, resulta difícil comprender una reducción de esta magnitud en herramientas que han sido históricamente clave para mejorar la empleabilidad.
Particularmente preocupante es la disminución de recursos en Programas de formación en oficios, que permiten la inserción laboral rápida; Intermediación laboral, que conecta a las personas con oportunidades reales: Subsidios al empleo joven y femenino, fundamentales para grupos con mayores barreras de acceso; y más aún, el reciente Sistema de Subsidio Unificado al Empleo corre el riesgo de quedar desfinanciado antes de su plena implementación, generando incertidumbre tanto en beneficiarios como en empleadores.
Este recorte afecta con especial fuerza a las mujeres, quienes ya enfrentan mayores barreras de acceso al empleo formal, menores tasas de participación laboral y una mayor concentración en sectores informales o de baja estabilidad.
La reducción de recursos en el Subsidio al Empleo de la Mujer y en programas de capacitación implica, en la práctica, menos oportunidades reales de inserción laboral para mujeres que buscan reingresar al trabajo; retrocesos en los avances logrados en autonomía económica femenina; mayor dificultad para compatibilizar formación, empleo y responsabilidades de cuidado.
En un país donde la recuperación del empleo femenino aún no alcanza niveles sostenidos, debilitar estas herramientas no solo es un error técnico, sino también una señal regresiva en materia de equidad.
Esto impacta directo en las personas y en más de 3 mil micro y pequeñas empresas. Sus efectos se traducirán en menor acceso a capacitación para personas desempleadas o en reconversión; reducción de oportunidades para mujeres y jóvenes; menor apoyo a micro y pequeñas empresas para formar y contratar trabajadores; debilitamiento de la productividad en sectores clave de la economía.
En los hechos, significa menos herramientas para quienes más necesitan incorporarse al mundo laboral.
Hoy más que nunca, Chile necesita fortalecer —no debilitar— su sistema de capacitación y empleo. Esto implica focalizar la inversión en sectores con alta empleabilidad; integrar la capacitación con la intermediación laboral efectiva; fortalecer la formación en el puesto de trabajo y la articulación con empresas; asegurar continuidad y financiamiento a políticas clave como los subsidios al empleo, especialmente aquellos orientados a mujeres; reducir recursos sin rediseñar el modelo no solo limita la cobertura, sino que compromete el impacto de las políticas públicas.
La empleabilidad no puede ser una variable de ajuste fiscal, y menos aún cuando su debilitamiento impacta con mayor fuerza a quienes ya enfrentan mayores barreras.
