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Chile. Escuela Sindical 2026: Talleres prácticos de negociación colectiva, pensamiento crítico, DDHH y democracia

por Andrés Figueroa Cornejo

El régimen capitalista se basa en la contradicción capital-trabajo, en las relaciones sociales del capital versus el trabajo, entre las clases poseedoras de los medios de producción y por otra parte aquella mayoría que tiene que vender su fuerza de trabajo para sobrevivir. Bajo el régimen capitalista existen pocos instrumentos para poder obtener mejores condiciones laborales y de vida en general. Uno de ellos es el sindicalismo.

El sindicalismo tiene muchos años de antigüedad y es de los medios más recurrentes que hay para obtener conquistas, derechos, mejoramientos de condiciones laborales y especialmente reajustes de sueldo y remuneraciones. Lamentablemente en Chile, sólo entre un 10 a un 11% de toda la fuerza laboral que existe en el país está sindicalizada. Es decir, solo un 10 a un 11 por ciento del pueblo trabajador puede y está en condiciones de negociar colectivamente sus condiciones laborales.

Para enfrentar mejor armados ese proceso complejo de organización y lucha, la clase trabajadora cuenta con las escuelas de formación sindical. Y para conversar sobre las escuelas de formación sindical y en particular de la Escuela de Formación Sindical 2026 de la Federación Nacional de Trabajadoras y Trabajadores de la CCU, estamos con el director encargado y responsable de formación y de capacitación del directorio ejecutivo de la Federación Nacional de Trabajadores y Trabajadoras de la CCU, Ricardo Camus. ¿Qué son las escuelas sindicales?

Ricardo Camus: Las escuelas sindicales tienen un fundamento clave que para nosotros es muy importante como Federación: entregar herramientas a los dirigentes sindicales y trabajadores, no solamente del sector productivo, sino que también de los demás sectores económicos, a los trabajadores de otras áreas. Estas instancias ofrecen elementos de capacitación y formación, herramientas de pensamiento crítico. Y esto nos lleva a creer que este proyecto, que ya tiene una historia de 14 años, ha servido. La contraparte, la empresa, los empresarios, el capital, tiene mucho acceso a la información, muchas capacitaciones, y creo que los dirigentes y dirigentas sindicales deben también adquirir ese tipo de formación.

AFC: 14 años lleva la Federación Nacional de Trabajadoras y Trabajadores realizando esta escuela de formación sindical. Ya hay varias generaciones entonces de dirigentes y de trabajadores en general que han participado en ella. Puntualmente la del 2026, la de este año, ¿en qué consiste? ¿Cuáles son sus contenidos? ¿Qué la distingue de otras escuelas sindicales que existen, como de la propia historia de las escuelas sindicales de la Federación de Trabajadores de la CCU?

RC: Nuestra escuela sindical se sustenta en pilares técnicos, en pilares políticos sindicales y pilares de pensamiento crítico. Más allá de eso, la malla curricular se actualiza periódicamente; se le dan ciertos énfasis a problemáticas que nosotros vamos recogiendo de las opiniones de los compañeros y compañeras dirigentes sindicales que pasan por la escuela. Este año, queremos seguir profundizando en temas de antropología, sociología, del comportamiento de la realidad social. Asimismo, se abordan conceptos de la economía, ya sea del país, del sindicato; de la manera en cómo organizar las negociaciones colectivas ‘con números’. Además se tocan cuestiones acuciantes, como la salud en el trabajo; estrategias de negociación colectiva mediante juegos de roles. El 2026 año también le hemos querido dar mucho énfasis al ámbito de los derechos humanos. En esa línea, no hay que olvidarse que en Chile todavía existe el trabajo forzado, que hay gente que trabaja en condiciones muy precarias. Así entonces, nos interesa el tema legal, la norma del trabajo, el código del trabajo, cómo se puede entender.

AFC: Nos hablaste, Ricardo, de que el centro va a estar en los derechos humanos, entendido, me imagino, como derechos sociales, económicos, etc. En la fa forma ampliada de los derechos humanos. Tú hablaste de pensamiento crítico. ¿Por qué los trabajadores y los dirigentes de sindicatos necesitan pensamiento crítico para pelear por un aumento salarial?

RC: Es esencial, no solamente en la vida laboral, sino que en la vida del ser humano en general tener pensamiento crítico, contar con la capacidad de cuestionar ciertas cosas del orden establecido. Hoy estamos viendo muchos trabajos de aplicaciones y plataformas, o trabajo que carece de condiciones reguladas de trabajo. La plataforma no está regulada. Es más, se le sacó quitó el reglamento a la ley Uber, que ponía ciertos límites a los abusos. Creo que el pensamiento crítico lleva al trabajador a tener una visión más político-sindical de su condición como trabajador. Consideramos que es fundamental colaborar con el crecimiento de esa semilla, que los trabajadores puedan tener esa visión del mundo, visión de la vida, visión de las relaciones laborales, visión de las relaciones que tienen entre sus pares, visión de que el sindicalismo no puede ser un sindicalismo asistencialista, sino que debe contener una visión más sociopolítica.

AFC: ¿Y el pensamiento crítico tiene que ver, por ejemplo, con el uso del lenguaje? Por ejemplo, con cuestionar cuando la empresa habla de «nuestros colaboradores», refiriéndose a los trabajadores, cuando la empresa dice «nosotros damos trabajo», cuando en verdad compran trabajo. A fin de cuentas, el capital, en último término, lo que busca es la ganancia, la productividad, el crecimiento incesante, incluso a costa de la destrucción de la naturaleza y los efectos la crisis climática, etc. Estos conceptos que se están empleando, el de «colaborador», el de «desvinculaciones» en vez de despidos, como para suavizar la brutalidad y la violencia del desempleo, que en la actualidad ocurre de manera masiva, en particular en el Estado, en los funcionarios públicos, pero que se traspasa rápidamente a las prácticas de la empresa privada.

RC: Nosotros siempre hablamos del lenguaje, de que el lenguaje también construye realidad. Ese no es un fenómeno de ahora, sino que ha ido construyendo realidad a través del tiempo. Puedo poner un ejemplo muy reciente, el caso de Milei en Argentina. El tema de los colaboradores se puso en el código del trabajo como una figura nueva en la relación del empleador con el trabajador. Y eso genera una nueva condición de precariedad en el trabajo. Por tanto, a lo largo del tiempo nos puede afectar a nosotros mismos como trabajadores. Se puede crear una figura legal aquí, toda vez que no podemos permitirnos olvidar que no somos de clase media, somos de la clase trabajadora y que el 99% de nosotros somos trabajadores, dependemos de un salario.

AFC: Volviendo a la escuela sindical 2026, ¿cuáles son las opiniones en general de quienes han pasado durante estos 14 años de escuelas sindicales que han desarrollado ustedes como Federación Nacional de Trabajadoras y Trabajadores de la CCU? ¿Cuál es la opinión que se llevan quienes hacen esta escuela de formación sindical?

RC: Ha sido muy gratificante escuchar los comentarios, las retroalimentaciones de los de los trabajadores que han sido estudiantes de nuestra escuela. Siempre se han manifestado satisfechos por el nivel académico de excelencia de los profesores. Al respecto, tenemos instancias de evaluación mutua que nos entregan los trabajadores y trabajadoras que son estudiantes de nuestra escuela. De hecho, la gente no solamente la hace una vez, sino que a veces ha vuelto repetidamente. A mucho orgullo, yo fui estudiante de la escuela cuando empecé mi trabajo sindical y fui por primera vez dirigente. Y hoy día tengo el gran honor de dirigirla, que para mí tiene un peso enorme, pero también una alegría.

AFC: ¿Y a quién convoca esta escuela de formación sindical 2026? ¿Sólo pueden participar dirigentes sindicales o los que quieren ser dirigentes sindicales? ¿Para quién está dirigida?

RC: En su génesis la escuela partió como un instrumento de formación para los dirigentes sindicales de la Federación de la CCU o de los sindicatos que están afiliados a la Federación. Pero convencidos de que la formación tiene que ir más allá de nosotros, ya llevamos cinco años haciéndola de manera abierta para todos y todas las que quieran participar, dirigentes sindicales de las distintas áreas productivas del país, de cualquier empresa. Pueden inscribirse funcionarios del servicio público. Está abierta a los dirigentes sindicales en su conjunto y a la gente que quiere ser también dirigente sindical.

AFC: ¿La escuela sindical cuándo comienza? ¿Dónde se va a realizar? ¿Cómo me inscribo? ¿Cómo me informo de los requisitos, si es que existen? ¿Hay que pagar?

RC: El requisito es querer participar comprometidamente en lo que dura la escuela. Parte este sábado 9 de mayo. Es presencial, vamos a tener clases intensivas de un sábado cada 15 días. También nos vamos a preocupar de la alimentación de los que asistan. Se realiza en la sede de la Federación que está en la calle Erasmo Escala 2339, en el barrio Cumming, a unos minutos del metro estación República, en Santiago Centro, donde contamos con una sala de capacitación con todas las comodidades para recibir a los estudiantes. No requiere ningún pago, es totalmente gratuita, y hay que inscribirse Aquí, en la página de la Federación. Allí hay un enlace para un formulario de Google, que pueden pinchar.

AFC: Finalmente, la malla curricular, el conocimiento que se va a ofrecer en la escuela tiene dos áreas, dos líneas, una de conocimiento de mayor profundidad y un área más técnica. ¿En qué consisten?

RC: En efecto, la escuela sindical se divide en dos áreas. Las áreas técnicas, que corresponden a remuneración, contrato, legislación, economía, talleres sobre técnicas y tácticas de negociación colectiva, un taller de oratoria, un taller de redacción laboral. También queremos darle énfasis a las redes sociales. Y después tenemos otra área más político-sindical como tal. Creemos que es fundamental tocar el tema de la historia político-sindical en Chile, como el ámbito de los derechos humanos.
Nosotros creemos que el sindicalismo no se reduce a manejar las relaciones entre el empleador y el trabajador. El sindicalismo juega una importancia fundamental en la democracia del país.

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