De acuerdo a los ajustes presupuestarios ejecutados por el Ministerio de Hacienda, el sector Salud enfrentará un violento recorte económico en el sistema público y en sus trabajadores.
El presidente de la Confederación Federación Nacional de Trabajadores de la Salud, Emerson Berríos, calificó el ajuste como una disminución significativa de recursos en un contexto crítico, y señaló que “Es un recorte de más de 500.000 millones de pesos que ya se aplica a un sistema que funciona al límite. Claramente esto inevitablemente va a afectar la atención”.
El dirigente gremial criticó el mensaje gubernamental basado en que la medida no impactará a las personas: “Es mentirle a la población cuando le decimos que esto no va a afectar, porque menos presupuesto para salud es menos atención”, y añadió que la consecuencia directa será una reducción en prestaciones, menor disponibilidad de insumos y un incremento en las listas de espera.
El impacto no solo caerá sobre los pacientes, sino también en los equipos de salud, que arrastran una sobrecarga estructural desde la pandemia. «Nuestros equipos vienen sobreexigidos, con enfermedades laborales acumuladas, y además son parte de las listas de espera», aseguró el dirigente, y explicó que «Los hospitales van a tener que elegir entre comprar insumos o reemplazar a un trabajador con licencia médica. Eso significa menos personal disponible y un impacto directo en la atención de los pacientes».
Emerson Berríos también alertó que el recorte podría agravar un problema estructural: la insuficiencia presupuestaria anual del sistema. “El presupuesto de salud no alcanza a llegar a octubre. Con este recorte, ese escenario se va a adelantar, profundizando un problema que se arrastra hace años”, precisó.
