El 31 de marzo de 2026, Electrolux Group (dueño de Fensa) anunció el cierre definitivo de la planta histórica de Maipú. El último día de producción será el 30 de abril. Cuatrocientos trabajadores perderán sus empleos. Un siglo y veintiún años de manufactura nacional llegan a su fin.
La historia de Fensa no comenzó en Maipú. El 27 de febrero de 1905, en Valparaíso, se constituyó ante el notario Enrique Gana la «Fábrica Nacional de Envases y Enlozados S.A.», una empresa destinada a producir recipientes metálicos recubiertos con una capa vítrea que entonces representaba una innovación sanitaria real. Chile vivía la bonanza del salitre; la industria local era un proyecto más que una realidad.
Pero fue en Maipú donde la compañía encontró su paradero definitivo, en los años 50, cuando el gobierno de turno apostaba por la sustitución de importaciones a través de la CORFO. Fensa se instaló en el sector de Esquina Blanca y Camino a Melipilla, en medio de un cordón fabril que también albergaba a Rayón Said, Gasco y docenas de empresas menores.
Desde esa fábrica, la empresa comenzó a fabricar por primera vez en la historia industrial del país, cocinas, refrigeradores, lavadoras. El electrodoméstico dejó de ser un lujo importado para convertirse en un objeto con sello local.
Mientras Fensa consolidaba su dominio en refrigeración y lavado, otra empresa crecía a pocas cuadras: la Manufacturera de Metales S.A., fundada en 1937. Mademsa surgió haciendo muebles metálicos y cocinas a parafina.
Durante la Unidad Popular, ambas plantas fueron intervenidas por el Estado como parte del Área de Propiedad Social. Tras el golpe de Estado de 1973, la dictadura las retorno a la fuerza al control privado con nuevos dueños. Y producto del aperturismo económico neoliberal impuesto a sangre y fuego por la tiranía, por resolución de la Superintendencia de Compañías y Bolsas de Comercio, Mademsa se fusionó con Fensa en 1975, bajo un nuevo nombre: CTI, Compañía Tecno Industrial S.A.
Un año después, en 1976, el grupo sumó a Somela, una empresa de pequeños electrodomésticos fundada en 1950, completando así el triángulo que dominaría la línea blanca chilena durante décadas.
A principios del siglo XXI, el mercado internacional de electrodomésticos, controlado por grandes grupos europeos y norteamericanos buscaban plataformas de producción y distribución en América Latina para compensar las pérdidas lucrativas de sus crisis de sobreproducción. Entonces CTI, su red logística y su liderazgo en Chile y Argentina, se volvió un activo codiciado por los capitales extranjeros.
En el año 2011, AB Electrolux informó un acuerdo con el grupo Sigdo Koppers para comprar el control de CTI S.A. y Somela S.A., por aproximadamente US$625 millones. La compañía sueca se quedó con el 97,79% de las acciones, con las marcas Fensa, Mademsa y Somela en Chile, con la marca Gafa en Argentina —donde CTI operaba a través de su subsidiaria Frimetal— y con dos plantas en Maipú y una en Rosario. En ese momento, trabajaban en el grupo cerca de 1.200 personas.
La apertura comercial chilena, facilitada por décadas de tratados de libre comercio, hacía cada vez más difícil justificar el costo de una planta manufacturera nacional frente a la facilidad de importar desde China o Tailandia. En enero de 2026, el 72,8% de los embarques que Electrolux internaba en Chile ya provenían de China. Menos del 30% restante era de producción local.
«Las condiciones del mercado son sumamente competitivas», dijo la empresa Electrolux en el comunicado público. «El modelo de abastecimiento pasará de un 70% de productos importados a un 100%. La planta de Alberto Llona 777 cesará funciones el 30 de abril.»
400 trabajadores perderán sus empleos. Las etiquetas seguirán diciendo Fensa o Mademsa, pero los productos llegarán de China, Brasil o Europa. El «Hecho en Chile» pereció.
