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Chile. Automatización del trabajo: ¿Quiénes son los más afectados y qué habilidades demanda una revolución tecnológica que cursa bajo la civilización del lucro y no del bien común?

De acuerdo a un artículo publicado en el portal de la empresa chilena de productos y servicios tecnológicos Aiem, «En los últimos años, Chile ha intensificado la adopción de soluciones automatizadas en diversas áreas: instalación de cajas de autoservicio en supermercados y tiendas; robots de inventario y reposición en centros de distribución; automatización de procesos bancarios mediante apps y plataformas online; y chatbots que reemplazan atención al cliente básica en call centers».

«Este fenómeno no es exclusivo del país: refleja una tendencia global hacia una mayor eficiencia operativa, donde las tareas repetitivas o rutinarias son ejecutadas por sistemas tecnológicos. La automatización ya no es una proyección futura: es una realidad presente», indica el texto.

De igual modo, el reporte da cuenta de los sectores laborales más afectados por la automatización. Entre ellos está el sector retail que ha sufrido una fuerte transformación. Los cajeros automáticos de autoservicio en supermercados y farmacias han reducido significativamente la necesidad de personal de caja.

En logística y transporte, la aplicación de cibernética al trabajo ha impactado la gestión automatizada de inventarios, la optimización de rutas mediante IA y el uso de vehículos autónomos en almacenes, los que están desplazando a operadores logísticos tradicionales. Mismo ocurre en la banca y los servicios financieros, como en la manufactura y la industria.

Pero, ¿Qué consecuencias tiene para el mundo del trabajo la implementación de procesos automatizados?

Según el artículo, se encuentra en curso la desaparición de empleos tradicionales, donde las tareas rutinarias o físicas tienen un alto riesgo de automatización. Ha surgido la necesidad de técnicos, programadores, operadores de sistemas automatizados y analistas de datos; y en consecuencia los trabajadores deben capacitarse continuamente para adaptarse a estas nuevas funciones. Y en cuanto a las competencias y habilidades, la nueva realidad laboral exige pensamiento crítico, la resolución de problemas complejos y la creatividad.

¿Y cómo pueden enfrentar los trabajadores estos cambios, propios de una nueva revolución tecnológica a escala planetaria?

Al respecto, el material recabado plantea que las empresas deben invertir en programas de formación técnica, certificaciones en nuevas tecnologías y habilidades digitales. También se señala que las tareas que requieren empatía, juicio humano, creatividad o liderazgo tienen menor probabilidad de ser automatizadas.

Pronto se publicará más información sobre un ámbito que está remeciendo los cimientos del trabajo y del capital, de la clase que debe vender su fuerza de trabajo para vivir y del empresariado, la clase social que necesita comprar fuerza de trabajo para obtener ganancias.

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