El Sindicato de trabajadoras y Trabajadores de Akro inició una campaña hacia la comunidad y opinión pública llamada #Porbañosydignidad. El propósito de la campaña plantea el problema de las y los trabajadores de las áreas verdes y bandejones de La Florida, cientos de placeros y jardineros que laboran jornadas de 8 horas completas sin derecho a baño. En el caso de las trabajadoras de la tercera edad, el problema es aún más grave. La empresa y la Municipalidad incumplen el decreto 594, vulnerando derechos fundamentales de las y los trabajadores de Akro La Florida, no obstante, la campaña del sindicato pone de manifiesto un problema estructural derivado de un modelo de negocio precarizador, basado en la licitación de fondos públicos para privados y la explotación de los vecinos más vulnerables de las comunas en que trabajan.
Lo que sigue es la carta para solidarizar con las y los trabajadores placeros y jardineros:
Los abajo firmantes, organizaciones sociales, territoriales, representantes de la comunidad y autoridades locales, venimos a denunciar ante la opinión pública la grave vulneración de derechos fundamentales que afecta a cientos de trabajadoras y trabajadores de áreas verdes en la comuna de La Florida, bajo la gestión de la empresa Akro SpA y la responsabilidad subsidiaria de la administración del Alcalde Daniel Reyes Morales (UDI). El problema concreto: trabajadores y trabajadoras sin derecho a baños ni a comedores.
El incumplimiento del Decreto Supremo 594 —que obliga a garantizar servicios higiénicos a no más de 75 metros de la faena, como así también, espacios habilitados para comedores— pone en falta tanto a la empresa Akro como a la Municipalidad de La Florida. Existe una responsabilidad que el Municipio, en tanto que empresa mandante, no ha hecho pesar sobre Akro.
Pero los argumentos legales no alcanzan a describir la crueldad: jardineras de la tercera edad, obligadas a trabajar sin baños, sin comedores y con salarios miserables. Algunas de ellas asisten con pañales, otras se ven obligadas a realizar sus necesidades entre matorrales y basureros; sin ninguna medida higiénica, la empresa ha instalado un régimen de vulneración sistemática de derechos fundamentales. Este régimen de humillación funciona por la omisión, conocida y prolongada, de una fiscalización seria.
Sabemos que este es un problema generalizado. Se trata de un modelo Municipal de precarización, que se sostiene sobre los vecinos más pobres de las Comunas donde empresas como Akro se enriquecen con fondos públicos y contratos millonarios. Este problema afecta no solo a jardineros, también a los recolectores de basura, a los carteros, choferes y a todos esos trabajadores precarizados a quienes sus empresas les niegan condiciones mínimas, mientras trabajan en las calles.
Esto debe parar, y la opinión pública puede ser parte. Frente a esta injusticia, la comunidad debe alzar la voz. No solo niegan un baño: arrebatan la dignidad.
#PorBañosYDignidad
¡Súmate con tu firma!
