Saltar al contenido
Portada » Chile. Parten y llegan nuevos representantes sindicales a la Federación de Trabajadores de la CCU: «Que siempre lo colectivo prime sobre lo individual» lega el dirigente histórico Enrique Lizana

Chile. Parten y llegan nuevos representantes sindicales a la Federación de Trabajadores de la CCU: «Que siempre lo colectivo prime sobre lo individual» lega el dirigente histórico Enrique Lizana

Durante el Ampliado Nacional de la Federación de Trabajadores de la CCU realizado entre el 23 y 27 de octubre, en La Serena, se vivieron momentos profundamente emocionantes debido a la partida de diversos dirigentes sindicales que dejaron de laborar en la empresa por razones de jubilación, salud y otras causas. Incluso más de algún participante bautizó el encuentro como «el ampliado de la nostalgia».

Quien sintetiza, en este caso, la opción fundamentada y sensible de dejar la Federación y la compañía es Enrique Lizana, Kike, quien en su último periodo fue el responsable de Tesorería del Directorio Ejecutivo de la multisindical.

Enrique ingresó a laborar a la firma en 1990, en las plantas de Viña del Mar y Limache, las cuales fueron cerradas en 1993, año en que Enrique se convirtió en dirigente de sus compañeros. Ello no le resultó difícil, toda vez que su padre fue representante sindical de la minera El Teniente de Rancagua y su casa siempre estuvo llena de gente: «para mí lo antinatural es que un trabajador no se sindicalice».

Lizana, en su trabajo asalariado como en sus funciones sindicales, se caracterizó por su franqueza respetuosa y jamás violenta. El reconocimiento de sus pares explica que haya transitado por todos los cargos de la Federación, incluso por la presidencia. «Nunca fui de grandes discursos, pero sí de mucho trabajo en equipo en la elaboración de estrategias sindicales junto a Rodrigo Oyarzún (actual presidente de la Federación) y Cristian Pando (secretario general de la organización)», recordó Enrique y agregó que, «intenté toda la vida que mis compañeros comprendan la importancia de contar con medios económicos propios para no tener que depender de nadie y sostener la autonomía en la toma de decisiones sindicales».

He aquí sus palabras de despedida escritas por el propio Enrique.

«Terminando un periodo de mi vida que cobra sentido y razón, después de 33 años de trabajo en CCU y 30 años representando a mis compañeros como dirigente sindical, mirando hacia atrás veo a un hombre con sueños y expectativas, con ganas de aprender y trabajar.

En este camino, muchos compañeros y compañeras han aportado, no sólo con conocimientos, también con valores y principios sindicales. Gracias a todos ellos.

Digo que cobra sentido y razón cuando veo la mejora de calidad de vida de los trabajadores, en virtud del trabajo colectivo por sobre el individual. Veo el cariño, no sólo de los compañeros, sino también de sus familias. 

Cobra sentido y razón cuando me saludan con respeto y cariño porque sienten que mi trabajo fue sincero y real.

La unificación de sindicatos, la escuela sindical, el fondo de retiro, el trabajo en el Ejecutivo de la Federación, el trabajo en Tesorería, quedan como testimonios de mi labor.

Quiero dar gracias por el respeto a mi persona, por dejarme abrir espacios a la diversidad.

En este camino no he estado solo y muchas personas me han acompañado. Si las nombrara a todas no terminaría nunca. Pero junto al apoyo de mi familia y el legado de mi padre, quiero graficar la colaboración recibida en dos personas que creo que representan a todos. Primero a mi fiel escudero de 30 años de trabajo, amigo de la vida, juntos en esta pega sindical y su caminata, Samuel Davegno; y en la gran compañera Gladys Contreras, mano derecha (o izquierda, como quieran), en mi trabajo en la Federación. Gracias por su apoyo y compromiso. 

En fin. Me voy con la satisfacción del trabajo bien hecho, con el corazón henchido por el cariño recibido, por el trabajo en CCU que es una gran empresa fundamentalmente por las personas que trabajan en ella».

– ¿Por qué renunciaste, Enrique?

«Mi decisión no tiene una razón exclusiva. Tras el fallecimiento de mi amigo dirigente Héctor Castro; el fallecimiento de mi pareja y de otros amigos, me replantee mi vida y su sentido. Y más que por asuntos ligados a mis tareas sindicales, primó en mi opción una cuestión laboral, la necesidad de emprender nuevos desafíos. Llegó la hora de dedicarme un poco más a mí mismo, no en un sentido egoísta, por supuesto. Siempre estaré vinculado a iniciativas sociales.»

– ¿Y cómo ves la posición de la Federación en el mundo sindical del país?

«Me parece absolutamente correcto que participemos activamente en la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, a través de Rodrigo Oyarzún. Comparto plenamente la línea de contar con una práctica intelectual relevante sobre temas de país. Al respecto, considero que la Federación debe y puede convertirse en un referente para las y los trabajadores de la empresa privada en general.»

– Contigo también se fueron otros dirigentes sindicales que fueron cariñosamente despedidos en el último ampliado nacional de la Federación.

«Hace tiempo que venía planteando que ya era hora de comenzar a dar pasos concretos en el camino de la renovación dirigencial. Ahora coincidió que por edad o salud, varios decidimos marcharnos. Creo que es muy importante que se vaya preparando más gente. De hecho, en este ampliado llegaron tres nuevos dirigentes de base, muy jovencitos.

En mi caso, y lo digo con enorme orgullo, a los dirigentes Cristian Pando y Ricardo Camus los siento como discípulos directos de mi labor. Imagina cuánto me honra que hoy ambos estén en el Directorio Ejecutivo de nuestra organización. Tempranamente vi sus potenciales; en consecuencia, trabajé de manera consciente e intencionada para que crecieran y asumieran nuevas responsabilidades sindicales.

Igualmente, es vital que los dirigentes jamás abandonen a sus bases, que jamás dejen de mantener una comunicación y acompañamiento fluido y lo más directo y democrático posible con las y los socios.

Ahora bien, de quienes partieron en el último ampliado se encuentra César Rocha de Talcahuano. Él fue jefe de ventas y dio un paso muy importante al atreverse a romper tabúes de la empresa. Que un jefe no sólo se asociara a un sindicato, sino que se convirtiera en dirigente, se tradujo en que muchos jefes estén actualmente sindicalizándose.

Víctor Silva y Rodrigo Sanhueza, por su parte, hicieron grandes aportes en el fortalecimiento de la convicción de que sólo unidos podemos ser más fuertes. 

Asimismo, Evaristo Reyes tuvo un gran peso específico en la organización como líder de opinión. Para mí, Evaristo es de estas personas sabias que tienen la capacidad de poner las palabras justas en momentos difíciles. Además, tiene la cualidad de que cuando él plantea algo, todos lo escuchamos.

Finalmente, se hizo un reconocimiento a Guillermo Ramírez por su tiempo dedicado a los trabajadores.»

Nos vemos pronto, querido Enrique. Aquí dejamos tu canción elegida.

 

 

 

 

 

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *