Entrevista con Santiago Rosselot, investigador Fundación SOL
La economía chilena tuvo en marzo un importante retroceso del 2,1% respecto del mismo período en 2022. Sputnik conversó con expertos para comprender los factores que influyeron en este declive y cómo podría abordarse desde el Ejecutivo.
El Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec) de marzo de 2023 registró una caída de 2,1% en comparación con igual mes del año anterior, informó el Banco Central de Chile (BCCh).
De acuerdo con los datos entregados por el BCCh, la producción de bienes cayó 3,5%, afectada sobre todo por la disminución del 8,5% en la actividad minera.
Además, el comercio disminuyó 5,4%. Este valor refleja la caída del comercio minorista, ya que hubo menos ventas en supermercados, así como en grandes tiendas y establecimientos especializados en el rubro de vestimenta y calzado.
«Sobre el sector comercio, la demanda proviene en gran parte de los hogares en Chile, y el consumo ya no se sostiene con los salarios que ofrece el mercado laboral. Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el 50% de los trabajadores gana menos de 460.000 pesos [585 dólares]», explicó Rosselot.
Los hogares chilenos han sido los más afectados por la crisis económica que se arrastra en el país. El encarecimiento de la vida y la inflación han llevado a los trabajadores a recurrir al endeudamiento para poder subsistir.
En abril de 2023, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) tuvo una variación mensual de 0,3%. Al cuarto mes del año, acumula un incremento del 2,1% y 9,9% a doce meses. Luego de 13 meses, se marca la primera baja a un dígito en la inflación.
La tasa política monetaria (TPM) es un instrumento del que se sirve el BCCh para estructurar su política monetaria en función de metas de inflación. El objetivo es que el IPC se mantenga en torno al 3%.
El Multirut es una práctica a través de la cual un mismo empleador se divide en múltiples empresas, cada una con un RUT propio. Es decir, quedan ante la ley como negocios independientes, cada una con sus propios trabajadores.
Rosselot explicó que la negociación colectiva a nivel de sector económico o superior, «permitiría mayores garantías en la protección de derechos laborales, y la evidencia indica que disminuye la pobreza y la desigualdad».
El Gobierno de Gabriel Boric buscaba, a través del proyecto de reforma tributaria, reestructurar el impuesto a la renta, nuevos beneficios para la clase media, aplicar un impuesto a la riqueza y disponer de un nuevo royalty a la gran minería, entre otras materias, y así generar recursos para solucionar demandas sociales. Sin embargo, la idea de legislar la reforma fue rechazada por el Congreso Nacional el pasado 8 de marzo.
En ese contexto, dentro de las medidas para paliar la crisis económica y el encarecimiento de la vida, el Gobierno acordó con la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) el pasado 17 de abril un reajuste al ingreso mínimo mensual, que alcanzaría el valor de 500.000 pesos (615 dólares) a julio de 2024.
Pese a que no se ha tramitado con la urgencia que el Gobierno y la CUT esperarían, el pasado 10 de mayo la Cámara de Diputadas y Diputados aprobó el reajuste del salario mínimo anunciado. Tras este hito, la iniciativa fue despachada al Senado para continuar su trámite legislativo.
Pese a que fue aprobada, un sector de la derecha votó en contra de este proyecto porque cuestionaron el impacto negativo que podría tener en las pequeñas y medianas empresas (pymes).
Para Rosselot, el salario mínimo propuesto por el Gobierno no es suficiente, puesto que no permite ni siquiera sacar a un hogar de dos personas de la pobreza, el cual es un estándar mínimo de sobrevivencia.
Rosselot explicó que el salario mínimo en Chile está desajustado del costo real de vivir en el país. Los reajustes en los últimos 30 años han sido mínimos e incluso, en ocasiones, por debajo de la inflación.
«Urge aumentar su valor de manera sustancial, permitiendo al menos alcanzar la línea de la pobreza para un hogar tipo, sobre todo si consideramos que hoy hay cerca de 940.000 personas que ganan el mínimo, de los cuales un 44,3% son jefes o jefas de hogar», finalizó.
*Con información de Sputnik