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Chile. “Abrazamos a las madres infinitas que continúan trabajando en los cuidados de la familia tras la dura jornada laboral”: Federación de Sindicatos CCU

Este domingo 8 de mayo se celebra el Día de la Madre. La Federación de Trabajadores de la CCU abraza entrañablemente a todas las madres, pero en especial a las madres trabajadoras, remuneradas o no.

A nuestras socias/madres/trabajadoras; a las que continúan trabajando en los cuidados de los hijos tras la dura jornada laboral; a las madres del amor profundo; a las madres que ya no están y que convocamos en las horas felices y en las horas infames.

A las madres infinitas.

Mamadre / Pablo Neruda

La mamadre viene por ahí,
con zuecos de madera. Anoche
sopló el viento del polo, se rompieron
los tejados, se cayeron
los muros y los puentes,
aulló la noche entera con sus pumas,
y ahora, en la mañana
de sol helado, llega
mi mamadre, doña
Trinidad Marverde,
dulce como la tímida frescura
del sol en las regiones tempestuosas,
lamparita
menuda y apagándose,
encendiéndose
para que todos vean el camino.

Oh dulce mamadre
—nunca pude
decir madrastra—,
ahora
mi boca tiembla para definirte,
porque apenas
abrí el entendimiento
vi la bondad vestida de pobre trapo oscuro,
la santidad más útil:
la del agua y la harina,
y eso fuiste: la vida te hizo pan
y allí te consumimos,
invierno largo a invierno desolado
con las goteras dentro
de la casa
y tu humildad ubicua
desgranando
el áspero
cereal de la pobreza
como si hubieras ido
repartiendo
un río de diamantes.

Ay mamá, ¿cómo pude
vivir sin recordarte
cada minuto mío?
No es posible. Yo llevo
tu Marverde en mi sangre,
el apellido
del pan que se reparte,
de aquellas
dulces manos
que cortaron del saco de la harina
los calzoncillos de mi infancia,
de la que cocinó, planchó, lavó,
sembró, calmó la fiebre,
y cuando todo estuvo hecho,
y ya podía
yo sostenerme con los pies seguros,
se fue, cumplida, oscura,
al pequeño ataúd
donde por primera vez estuvo ociosa
bajo la dura lluvia de Temuco.

La canción que te debo / Patricio Manns

(A Jersey de Foillot, mi madre.)

Mi campesina prodigiosa,
mi pan silvestre, mi granero,
mi zarzamora polvorienta,
mi roble añoso, mi potrero,
mis cinco puntos cardinales,
mi rueda dura, mi larguero,
mi perra choca, mi potranca,
mi rayo dulce, mi aguacero,
mi sed risueña, mi vertiente,
mi leche blanda, mi sombrero.

Mi ciudadana rigurosa,
mi pizarrón y mi escritura,
mi abecedario, mi alfabeto,
mi vocación y mi premura,
mi libertad envenenada,
mi aventuranza prematura,
mi andar complejo, mi sombrita,
mi vago duelo, mi costura,
mi semejanza, mi distancia,
mi compromiso y mi estatura.

Puesto que soy de tu madera
y esta canción yo te debía
quise escribirla en primavera
que es cuando crezco Madre mía.

Hay tanta cosa que contarte,
hay tanto mundo que te debo,
tanto clavel que fui a buscarte
y tanta ortiga que te llevo.

Mi girasol, mi invulnerable,
mi libro claro, mi alimento,
mi consistencia vespertina,
mi aviesa lágrima, mi tiento,
mi terremoto tremebundo,
mi doble orgullo, mi contento,
mi caminata solidaria,
mi corazón sonoro y cruento,
mi soledad y mi venganza,
mi rebeldía y mi sustento.

Mi inolvidable pegajosa,
mi educadora, mi tirana,
mi complicada defensora,
mi peligrosa cerbatana,
mi singular aliada oculta,
mi más sonada cortesana,
mi amor secreto, mi escabrosa,
mi devoción global, mi enana,
mi protegida, mi conciencia,
mi laboriosa, mi holgazana.

Hay tanta cosa que contarte,
hay tanto mundo que te debo,
tanto clavel que fui a buscarte
y tanta ortiga que te llevo.

Puesto que soy de tu madera
y esta canción yo te debía
quise escribirla en primavera
que es cuando crezco Madre mía.

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