Chile. El poema Feliz Año Nuevo de Pablo Neruda escrito en su clandestinidad política de mediados del siglo XX

Pablo Neruda escribió los siguientes versos en 1949, poco después de ser desaforado como Senador de la República, mientras era perseguido por el gobierno de González Videla, luego que el gobierno de Chile se sumara a EE.UU. en la llamada «Guerra Fría» contra la Unión Soviética. Entonces, a pesar de que el Partido Comunista participaba incluso con ministros en ese gobierno, cientos de sus militantes fueron detenidos y llevados al Campo de Concentración en que fue transformado el puerto de Pisagua. Jefe de ese campo de concentración fue el joven oficial Augusto Pinochet Ugarte. ¿Por qué se olvidaron esos hechos? Aprender de nuestra historia es un deber, sólo así podremos tratar de evitar repetir los mismos errores.

Que el año 2022, sea un año en que avancemos en la Unidad, en el acercamiento de posiciones de todos aquellos que queremos realmente un Chile más justo, plurinacional, más solidario, menos xenófobo, menos machista, menos patriarcal, más verde, más sano, menos homofóbico, sin corrupción, sin fraudes, con educación de excelencia, con salud para todos, con jubilaciones dignasy seguridad social, con unas fuerzas armadas bajo control de las autoridades civiles y con una formación democrática y de respeto a los derechos humanos, con avances en una democracia participativa.

Feliz año para mi patria en tinieblas

FELIZ año, este año, para ti, para todos
los hombres, y las tierras, Araucanía amada.
Entre tú y mi existencia hay esta noche nueva
que nos separa, y bosques y ríos y caminos.
Pero hacia ti, pequeña patria mía,
como un caballo oscuro mi corazón galopa:
entro por sus desiertos de pura geografía,
paso los valles verdes donde la uva acumula
sus verdes alcoholes, el mar de sus racimos.
Entro en tus pueblos de jardín cerrado,
blancos como camelias en el agrio
olor de tus bodegas, y penetro
como un madero al agua de los ríos que tiemblan
trepidando y cantando con labios desbordados.

Recuerdo, en los caminos, tal vez en este tiempo,
o más bien en otoño, sobre las casas dejan
las mazorcas doradas del maíz a secarse,
y cuántas veces fui como un niño arrobado
viendo el oro en los techos de los pobres.

Te abrazo, debo ahora
retornar a mi sitio escondido. Te abrazo
sin conocerte: dime quién eres, reconoces
mi voz en el coro de lo que está naciendo?
Entre todas las cosas que te rodean, oyes
mi voz, no sientes cómo te rodea mi acento
emanado como agua natural de la tierra?

Soy yo que abrazo toda la superficie dulce,
la cintura florida de mi patria y te llamo
para que hablemos cuando se apague la alegría
y entregarte esta hora como una flor cerrada.
Feliz año nuevo para mi patria en tinieblas.
Vamos juntos, está el mundo coronado de trigo,
el alto cielo corre deslizando y rompiendo
sus altas piedras puras contra la noche; apenas
se ha llenado la nueva copa con un minuto
que ha de juntarse al río del tiempo que nos lleva.
Este tiempo, esta copa, esta tierra son tuyos:
conquístalos y escucha cómo nace la aurora.

(Poema publicado en el libro Canto General)

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