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Chile. ¿Y qué propone la candidatura de Boric para el mundo del trabajo?: El valor de estar informado

Resta una semana para las elecciones presidenciales del 19 de diciembre, y es un deber de toda y todo ciudadano, en particular si pertenece a la clase trabajadora que es la que produce la riqueza y la vida del país, independientemente de su labor específica, tener muy claro qué se vota el próximo domingo.

Para informarse de primera mano, adelante dejamos las propuestas programáticas esenciales del equipo y las fuerzas sociales que acompañan la candidatura de Gabriel Boric, destinadas a las y los trabajadores y a las relaciones laborales.

Trabajo decente

En Chile el trabajo ha perdido su valor como forma de integración y cohesión social y como herramienta primaria de distribución de la riqueza y la prosperidad. El trabajo decente, en cambio, impacta múltiples ámbitos de la sociedad y mejora la calidad de vida de las personas, y como tal ha sido reconocido como uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de mayor influencia. Por eso es uno de los fundamentos de la sociedad que queremos construir.

Nuestro compromiso con el objetivo del Trabajo Decente implica el pleno derecho a la libertad sindical, con negociación colectiva multinivel, sistemas de seguridad social en pensiones, salud, cesantía, seguridad en el trabajo y otros, el aseguramiento de salarios dignos y la creación de puestos de trabajo productivos, tanto para el desarrollo individual como para el beneficio común del país.

El trabajo debería permitirnos desarrollar una vida plena: a eso apuntamos con diversas medidas, partiendo por impulsar la jornada laboral de 40 horas y un salario mínimo que permita a los trabajadoras y trabajadores y sus familias salir de la pobreza. Crearemos comisiones de transición justa de modelo de desarrollo, que permitan crear puestos de trabajo de alta productividad y bajo impacto ambiental.

Una legislación en torno al trabajo en plataformas digitales permitirá el reconocimiento de los derechos individuales y colectivos de quienes son falsamente tratados hoy como “socios”. Propondremos medidas de reconversión y capacitación para adaptarnos a la incorporación de la inteligencia artificial, la automatización y robotización del mundo laboral, que además signifiquen un mejoramiento en la calidad de vida.

Nuestro Gobierno tendrá un firme compromiso con la creación de puestos de trabajo decentes, e iniciará un proceso de mejoramiento general de los puestos de trabajo en el país mediante el presupuesto de inversión pública, el sistema de compras públicas, las políticas de contratación dentro del Estado y el gasto corriente.

El trabajo decente es un compromiso indispensable para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pero además permite alcanzar o avanzar hacia otros objetivos del desarrollo sostenible: el fin de la pobreza, el compromiso del hambre cero, mejoras en la salud y el bienestar, una educación de calidad y la igualdad de género. Además es indispensable para el desarrollo de la industria, la innovación y la infraestructura; disminuye la desigualdad de ingresos y la desigualdad multifactorial; se incorpora al compromiso de producción y consumo responsables; mejora los niveles de paz, ciudadanía y justicia y es parte integral de un pacto social que nos incluya a todas y todos.

Nuevo modelo de relaciones laborales

Chile necesita construir un nuevo modelo de relaciones laborales para mejorar la calidad de su democracia. Para ello será necesario equilibrar el poder de los actores del mundo del trabajo.

Es fundamental otorgar importancia estratégica al trabajo como uno de los elementos consustanciales a la dignidad humana, como medio de subsistencia material de las grandes mayorías, como mecanismo de inclusión y de valoración social del ser humano y como un componente productivo cada vez más relevante, en la era de las tecnologías de la información, la sociedad del conocimiento y la globalización.

Debemos reforzar aspectos propios de los derechos fundamentales, considerando el ejercicio de los derechos colectivos y el respeto a los derechos que toda persona tiene a no ser objeto de discriminación, a diferencia de lo que ocurre en nuestro país con las brechas de género; a la integridad física y psíquica, en atención a los altos niveles de estrés existentes y que se han potenciado con el uso de la tecnología; derecho a la igualdad, por el cual todas las personas puedan y deban asumir labores de corresponsabilidad, con un derecho a sala cuna universal efectivo, licencias para cuidados, entre otras.

También profundizaremos un trabajo en torno a los derechos fundamentales que aparecen relegados a una segunda categoría, como el derecho al tiempo libre –a descansar, a poder criar, a pasar tiempo con amigos y familiares, a acceder a la cultura y el deporte–, para que las personas no sean esclavas de sus trabajos. Todo ello justifica, por ejemplo, la reducción de la jornada de trabajo como medida urgente.

Estas son nuestras propuestas:

  1. Participación de los trabajadores y trabajadoras en la sociedad y en la economía.
  2. Para comenzar la transición hacia un nuevo modelo económico avanzaremos en la ampliación de la cobertura de la negociación colectiva, caracterizada como multinivel, lo que incluye la negociación ramal, simplificando su procedimiento, ampliando las materias de negociación, eliminando las restricciones actuales; en definitiva, ubicándonos dentro los estándares aceptados por la OIT. Reconocemos la huelga como un instrumento de la organización de los y las trabajadoras para la defensa de sus intereses. Propiciaremos la participación de trabajadoras y trabajadores en los directorios de las empresas grandes. A su vez, propondremos que tales directorios sean paritarios en términos de género.
  3. El mundo del trabajo debe impulsar procesos amplios de diálogo social que incluyan a trabajadores, empleadores, gobierno y la sociedad civil en su conjunto, para abordar las problemáticas del mundo del trabajo. Dentro de esta línea se consideran las comisiones de transición justa laboral mencionadas en el capítulo de crisis climática. Esto incluirá una línea de trabajo especial para las y los trabajadores del mundo de las artes y las culturas.
  4. El fortalecimiento del diálogo social puede considerar instancias existentes en nuestra legislación, como el Consejo Superior Laboral, que podría tener un rol más vinculante y preponderante. A este órgano se puede solicitar el estudio y elaboración de políticas públicas sobre distintos aspectos del mundo laboral.
  5. Empleo y derechos fundamentales de trabajadores y trabajadoras. Necesitamos darle mayor estabilidad al acceso y mantención del empleo, para que podamos mantener la garantía al derecho al trabajo en su dimensión individual. También incorporaremos la igualdad de derechos y deberes de trabajadores y trabajadoras como un elemento estructural de las reformas.
  6. Revisaremos aspectos trascendentales que profundizan la precariedad laboral en nuestro país, como ocurre en materia de duración de la jornada de trabajo, para llegar gradualmente a 40 horas. Fortaleceremos una normativa tendiente a la igualdad en las labores de cuidado, terminando con la arbitrariedad en las condiciones laborales y remuneraciones hacia cualquier grupo social (mujeres, migrantes, jóvenes, personas ancianas o pueblos originarios).
  7. Revisaremos las normas de término de la relación laboral en el sector privado, analizando el alcance del despido por necesidades de la empresa y el tope de las indemnizaciones por años de servicio. Asimismo, revisaremos la situación de dicho derecho en el caso de muerte del trabajador o trabajadora.
  8. Para fortalecer la igualdad en el empleo, revisaremos la regulación de la subcontratación en Chile.
  9. Ratificaremos el Convenio 177 de la OIT sobre trabajo en el domicilio, con el objetivo de resguardar los derechos de los trabajadores en teletrabajo, una modalidad que llegó para quedarse y que requiere un esfuerzo legislativo de parte del país, para sumarse a las mejores prácticas internacionales.
  10. Tomaremos medidas legislativas ante los desafíos que presenta el trabajo en plataformas virtuales o digitales de servicios, sobre la base del reconocimiento expreso del vínculo de subordinación y dependencia que une a los y las trabajadoras con las plataformas. Así accederán en igualdad de condiciones a todos los derechos, individuales y colectivos, establecidos en nuestra legislación laboral.
  11. Se estudiarán modificaciones a los programas de capacitación o formación para la vida y el trabajo, tanto en el área laboral como sindical, buscando, por la vía del sistema público de educación y principalmente de los CFT del Estado, el aseguramiento de un proceso de capacitación y continuidad de estudios. Asimismo, se deberá definir una institucionalidad común a todas las agencias y programas estatales de capacitación y educación, que derive en el fortalecimiento de estos actores en el mundo del trabajo.
  12. Avanzaremos hacia el reconocimiento y la regulación del trabajo sexual, priorizando la protección y el bienestar de quienes se desempeñan en este sector al garantizar sus derechos sociales. Rechazaremos el proxenetismo, pues somete el trabajo sexual a prácticas de violencia que perpetúan la dominación patriarcal y la vulnerabilidad de quienes ejercen el trabajo sexual.
  13. Trabajo decente y género.
  14. Avanzaremos efectivamente en licencias de cuidados para todas las personas trabajadoras, y en el derecho a sala cuna universal, sin distinción de género, con mayor cobertura en términos de fuero. También revisaremos el Código del Trabajo en materias como el procedimiento de tutela de derechos fundamentales, cuyo catálogo de categorías sospechosas no considera la discriminación que pueda sufrir la mujer por razón de maternidad o embarazo, lo que constituye discriminación directa por razón de género.
  15. Por lo anterior, avanzaremos en una política que, tras garantizar el derecho a sala cuna universal, dé paso a una política de cuidados asociada al acceso a jardines infantiles.
  16. Trabajaremos en proyectos de ley para garantizar espacios de trabajo seguros para las mujeres, identificando como dos ilícitos claramente diferenciables los fenómenos de acoso sexual o acoso por razón de género, siendo ambos violencia de género en el trabajo. Necesitamos mejorar las garantías para las denunciantes y establecer penas o castigos que reconduzcan la conducta en los espacios de trabajo.
  17. Revisaremos cuotas de género en la directiva sindical y comisión negociadora sindical, a la luz de la interpretación restrictiva realizada por la Dirección del Trabajo.
  18. Distribución salarial.
  19. En nuestro gobierno iniciaremos una alza escalonada del salario mínimo, con el objetivo de que nadie que trabaje una jornada completa viva junto a su familia bajo la línea de la pobreza superando los $500.000 al final del Gobierno. En el caso de las micro y pequeñas empresas, crearemos un mecanismo que permita que estas empresas aumenten de manera más pausada sus salarios, pero asegurando el acceso al derecho de un salario mínimo. Para esto iniciaremos con un primer escalón de $400.000 el primer año, para llegar al final del gobierno a un monto que permita cubrir la línea de la pobreza de una familia trabajadora, mejorando la distribución de ingresos para mejorar la vida del 30% más pobre (o 3 primeros deciles).
  20. Normaremos las gratificaciones legales, de manera que se repartan efectivamente utilidades entre los y las trabajadoras de la empresa.
  21. Debemos modificar la ley de igualdad de remuneraciones, la cual a 12 años de su aprobación ha demostrado ser totalmente ineficaz para reducir la brecha salarial entre mujeres y hombres. El Estado debe adoptar medidas para garantizar la aplicación a todos los trabajadores y trabajadoras de igualdad de remuneraciones por un trabajo de igual valor.

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