Chile. Hace justo dos años se inició la evasión masiva del Metro de Santiago que gatilló la Revuelta Social del 18 de octubre

Justo hace dos años, el 6 de octubre de 2019, el régimen de Piñera ejecutó el alza de $30 pesos del pasaje del Metro santiaguino. Al día siguiente comenzaron las evaciones masivas protagonizadas por las y los estudiantes, especialmente de secundaria. De esa manera inició el escalamiento de manifestaciones, protestas, movilizaciones, brutal represión policial, hasta que se produjo el Estallido o Revuelta Social que marcó un antes y un después en el Chile del siglo XXI.

Los estudiantes de secundaria tienen una larga data como agentes movilizazores de la población. En términos inmediatos, entre el 2018 y 2019, las y los jóvenes no dejaron de manifestarse para mejorar las precarias y mercantiles condiciones que sufre la educación pública y privada subvencionada en el país. Las protestas fueron perseguidas duramente por el entonces alcalde de Santiago, el derechista Felipe Alessandri, y satanizadas por los medios masivos de comunicación dominantes, mediante burdos montajes, con el objetivo de obstaculizar su lucha.

Debido a que Alessandri estranguló la toma de los liceos emblemáticos de la comuna de Santiago mediante sistemas de espionaje, expulsiones estudiantiles y represión policial directa, los jóvenes desplazaron sus movilizaciones hacia las estaciones del Metro. Las evasiones masivas del pago del alza del pasaje ganó la simpatía de la inmensa matoría de la sociedad, esta vez, no sólo de Santiago, sino que de todo el país. Un poco de justicia y de lucha digna obtuvo la admiración del conjunto social.

El régimen de Sebastián Piñera no logró calibrar lo que ocurría y se concentró en aplicar la mano dura contra los jóvenes, policializó la ciudad, mientras los medios, también golpeados por los rápidos acontecimientos, no pudo sortear la positiva opinión pública, que con los días, se transformó en rabia generalizada, ya no sólo por el alza del precio del pasaje del Metro, sino que a causa de los dolores sociales acumulados durante décadas de abuso y explotación.

Luego el 18-O y un Chile despierto.

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