Chile, Trabajo y Cultura. ¿Por qué te moriste Pato Manns si teníamos un almuerzo pendiente?

¿Por qué te moriste Pato Manns si teníamos un almuerzo pendiente? Seguramente a nadie le importa un carajo, pero a mi me duele, pues aún escucho la voz de Alejandra, su compañera diciendo: Vénganse a almorzar con tu compañera. Y yo respondiendo, pero vengan ustedes a Valpo, acá la casa es grande, antigua; una casona de Valparaíso, esas de cerro, centenaria, que nunca más se harán y cualquier noche se cae de termitas. Y en la distancia la voz ronca de Manns ¿Qué dice? Y ella repite todo; y el Pato responde: bueno, pero nos vienen a buscar y a dejar. Y yo: claro, por supuesto. Y así se repite la conversación innumerables veces, Nunca nos pusimos de acuerdo, aunque nos encontramos en tocatas solidarias o en lanzamientos de libros. Incluido en la presentación de un libro sobre el pueblo mapuche que tuve la osadía de escribir hace ya casi una década. Ahí el Pato me hizo lo que luego cariñosamente llamamos un “Pato Manns”.

¿Qué sucedió? Con Jorge Rozas, un gran amigo músico que tocaba con él fuimos a su departamento en Con-Con para pedirle el favor que cantara un par de canciones –si es que quería– en el lanzamiento del libro y, por supuesto que lo presentara. No sabíamos si aceptaría. Nos recibió amablemente junto a Alejandra. Abrió una botella de vino, nos ofreció una copa, le señalé que no bebía. No importa dijo, toma no te va a hacer nada. Con una copa de vino en la mano y el libro en la otra le explique de qué se trataba el asunto. Ningún problema dijo. Lo hago. Tengo insomnio, no duermo en la noche, hoy mismo lo leo. Pato, murmuré tímidamente: son más de 300 páginas. No hay problema replicó. Lo miré mientras se paró del sillón, oteó el horizonte y dijo que iba a cantar una canción que había escrito especialmente para una niña mapuche que el Estado había obligado a exiliarse.

Llegó la noche del lanzamiento en la universidad, la sala llena. Abrieron el evento Pato y sus músicos. Luego la presentación. Primero habló el escritor mapuche Pedro Cayuqueo quien relató la lucha del pueblo mapuche, aludiendo por cierto al libro. En seguida, Pato toma el libro y yo –esperando los elogios del maestro– orgulloso lo miro de reojo-. Lo tira sobre la mesa y dice con desdén: ¡pero si yo empecé a escribir de esto hace más de 40 años! Y de ahí en adelante habló sobre él, sus libros, su vida y no sé que más, ya que después que mi pobre libro voló por los aires poco a poco me fui hundiendo en la silla pensando en qué decir cuando me tocara hablar. ¿Agradecerle por haber iniciado sus investigaciones acerca de los mapuche mucho antes que yo? ¿Mandarlo a la mierda por robarme mi minuto de fama, después de todo él ya era famoso en el mundo entero? ¿Ignorar el vuelo del libro, tragarme mi soberbia y hablar de cualquier cosa? Eso hice. No recuerdo qué dije, pero interesante no debe haber sido. Más nada importó, todos los amigos y amigas cercanas nos fuimos a un restaurante a celebrar. Nunca supe qué sucedió con el libro volador o si el Pato alguna vez lo leyó en sus noches en vela. Sí sé que en algún momento tuve que subir como ocho personas al auto para llevarlos a Con-Con y el Pato, sentado de co-piloto, nos contó durante todo el camino que Alejandra era descendiente directa de los Reyes Magos.

De ahí en adelante cuando alguien sugería invitar al Pato para presentar un libro que había escrito, yo le decía: sí hazlo, pero ten cuidado que te puede hacer un Pato Manns. ¿Qué es eso preguntaban? Y les narraba la historia, entonces igual lo invitaban porque él podía hacer lo que deseara. Porque nadie escribía como el Pato.

Por lo mismo ¿Por qué te moriste Pato Manns si teníamos un almuerzo pendiente?

Por el Dr. Tito Tricot – Sociólogo – Director Centro de Estudios de América Latina y el Caribe –CEALC – Valparaíso

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