A 35 años de la jornada de protesta del 2 y 3 de julio de 1986 contra la dictadura

La paralización y Jornada de Protesta Nacional del 2 y 3 de julio de 1986 contribuyeron enormemente al término de la dictadura. No solo las luchas populares marcaron la jornada, sino que también hechos brutales como el Caso Quemados.

En 1983 las Jornadas de Protesta Nacional fueron parte ampliada de las distintas formas de resistencia contra la dictadura cívico-militar, que, en verdad, comenzó el mismo día del golpe de Estado.

Desde la población, el lugar de estudio, el trabajo y la intervención de lugares públicos de todo el país el pueblo comenzó a gritar cada vez más fuerte el conocido cántico de “¡Y va a caer!”.

En ese marco, se realizó una poderosa convocatoria para el 2 y 3 de julio de 1986, llamando a la paralización general y la protesta nacional multiforme.

Rayado en población Los Copihues | Fotografía: Archivo Documental Vicaría de la Solidaridad, en Viviana Bravo. «Piedras, Cacerolas y Barricadas».

El horizonte de sentido de la movilización fue conocido como la “Demanda de Chile”, con un total de siete apartados, y la exigencia de la democracia.

Las reivindicaciones se extendían a dimensiones como la garantización de una vida digna, el restablecimiento del Estado de Derecho, el respeto de los derechos humanos, y una educación y cultura pluralista.

Panfleto_ JNP julio de 1986

Instructivo para la realización de la Jornada de Protesta del 2 y 3 de julio, 1986 | Fuente: memoriachilena

La movilización paralizó el 80% de los trabajadores textiles, el 85% del cuero y calzado, el 95% del comercio detallista, el 80% de los médicos y profesores, además al 70% de la locomoción colectiva y el 80% de los escolares. El paro logró un 60% de apoyo en Arica, un 80% en Antofagasta en el norte de Chile, el 90% en Valparaíso en la zona centro y el 100% en Temuco y Punta Arenas, al sur del país.

rebeldía

Fotografía: Juan Carlos Cáceres 

Caso Quemados

Ante la protesta resuelta del pueblo, el terrorismo de Estado y la represión policial y militar cayó sobre las y los trabajadores y clases populares como un crimen genocida. Uno de los episodios más viles fue el denominado Caso Quemados.

La madrugada del 2 de julio, el fotógrafo Rodrigo Rojas de Negri se encontraba dando cobertura a una acción que pretendía levantar una barricada en la comuna de Estación Central de Santiago, en la cual participaba Carmen Gloria Quintana.

En un horroroso e injustificable acto de violencia, efectivos de una patrulla militar comandada por el oficial Pedro Fernández Dittborn, rociaron bencina a ambos jóvenes y les prendieron fuego, siendo trasladados a las afueras de Santiago y arrojados a una zanja.

Quintanta logró sobrevivir, sin embargo Rojas de Negri falleció días después en base a la gravedad de sus heridas.

Carmen Gloria Quintana y Rodrigo Rojas de Negri

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