Negociación colectiva de vendedores de la CCU: “Lo importante es que la empresa nos pague la sobreexigencia laboral y se acaben las discriminaciones”

Ricardo Camus es el Presidente del Sindicato de Vendedores CCU Viña del Mar-Rancagua. Tanto su organización, como el Sindicato de Ventas de Talcahuano están en pleno proceso de negociación colectiva con la empresa, y hacen parte de la Federación de Trabajadores de la CCU. Además, Ricardo Camus es miembro del equipo de comunicaciones de la multisindical.

El pasado 30 de marzo los sindicatos presentaron su proyecto de convenio colectivo en la Inspección del Trabajo y en la firma, luego de más de un año elaborando la propuesta conjunta, profesional y democráticamente.

-¿Cuáles son los aspectos medulares del proyecto, Ricardo?

-Antes que nada, la construcción de la propuesta es resultado de las posiciones e intereses consultados con las y los socios de los sindicatos. No es una ocurrencia de los dirigentes. En este sentido, el énfasis del proyecto colectivo está centrado en abordar con responsabilidad y convicción de justicia las sobreexigencias en nuestras labores cotidianas.

-¿En qué situaciones concretas se expresan esas sobreexigencias?

-La compañía está realizando una valorización de nuevas participaciones de mercado y enfoca nuevos productos a diario y regularmente mediante nuestra fuerza de trabajo, tanto de venta como administrativa. O sea, tenemos más trabajo y más complejidad en las tareas, las cuales no se traducen en un mejor salario. Nuestros sueldos están determinados por los volúmenes de ventas que hacemos de acuerdo a ciertas metas establecidas. Sin embargo, adicionalmente a las operaciones habituales que efectuamos, la empresa nos ha impuesto nuevas funciones que no son remuneradas. Lo que buscamos es que, frente al nuevo valor creado, exista una real redistribución que beneficie a los trabajadores.

Por otra parte, la sobreexigencia laboral ha tenido consecuencias negativas en la salud mental de nuestros socios, fomentando los cuadros de estrés y ansiedad.

-¿Qué otros puntos considera el proyecto que presentaron?

-Mejoras salariales e incremento de algunos beneficios ya conquistados. Y que sobre esos beneficios la empresa no discrimine. ¿Qué quiero decir? Estamos negociado dos sindicatos a la vez el mismo proyecto colectivo (Sindicato Viña del Mar-Rancagua / Sindicato Talcahuano). No obstante, en la actualidad existen dos anexos que tienen valores distintos entre las dos unidades de venta, toda vez que realizamos el mismo trabajo. Al respecto, queremos un solo convenio colectivo para ambos sindicatos: a igual trabajo, iguales salarios, condiciones y beneficios conquistados.

Parece increíble, pero el principio “a igual trabajo, igual salario”, fue planteado por primera vez en la historia de la humanidad por las mujeres de la Comuna de París en 1871, ¡hace 150 años, y sigue tan vigente como entonces!

-¿Cómo está constituido el equipo negociador de los sindicatos?

-Se trata de un sólido grupo de personas. Se encuentra el Presidente del Sindicato Talcahuano, Ricardo Yáñez y su directiva César Rocha y Sergio Macaya. Por nuestra parte, están Samuel Daveño, Jorge Cabieres y quien habla. Contamos con el apoyo de dirigentes de la Federación; con Luis “Nino” Mondaca en los aspectos legales; y el economista Francisco Gómez, quien nos asesora en todo lo competente a balances, temas contables, finanzas, valores, etc.

A propósito de nuestro equipo negociador, la presente, a diferencia de anteriores, la hemos dotado de un superior profesionalismo. En otras palabras, en la negociación en curso nos sentimos mejor preparados. Nuestros fundamentos cuentan con una rigurosa metodología y objetividad. Siempre con un horizonte que apunta a la justicia social y al trabajo digno, hoy nos hemos armado con recursos científicos para establecer nuestra propuesta.

-¿Qué respuesta han obtenido de la firma?

-El viernes 16 de abril pasado, la empresa, como es habitual, nos contestó con una negativa a todo nuestro proyecto. Y en particular a aquellos puntos que consideramos cardinales. O sea, la compañía quiere que las cosas se mantengan tal como están.

-Pero la CCU pertenece al poderoso grupo Luksic, que, de acuerdo a la revista Forbes, este año, en comparación a la última medición, encabeza el listado de los más ricos del país con un aumento de su fortuna en 12.500 millones de dólares, quedando en la friolera de 23.300 millones de dólares. La CCU es parte de la industria alimentaria, una de las que, a nivel global, ha incrementado ostentosamente sus ganancias durante la pandemia.

-Nosotros nos hemos dado cuenta en terreno, en concreto, que las ventas de la CCU se han incrementado. De hecho, yo creo que hoy estamos vendiendo más que antes de la pandemia. Podría asegurar incluso que la demanda de productos CCU, en muchos momentos, ha excedido la oferta.

-¿Qué sigue en las negociaciones?

-Lo que resulte de las diversas mesas de trabajo. Nosotros siempre estamos dispuestos al diálogo, y que esa disposición se manifieste en los mejores acuerdos para los trabajadores. Formalmente, el 30 de mayo terminan las conversaciones. Por nosotros, si existen acuerdos que responden a los intereses principales de los empleados, ponemos la propuesta hoy mismo a consulta de los socios y se firma el nuevo contrato colectivo.

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