Duras críticas de expertos internacionales a la desastrosa gestión de la pandemia por el Gobierno de Piñera

El doctor Eric Feigl-Ding, epidemiólogo de la Universidad de Harvard, escribió un detallado hilo en Twitter para explicar la crítica situación que vive Chile en cantidad de contagios, muertes y ocupación de camas UCI, pese a avance de vacunación, refiriéndose a la estrategia del Gobierno en centrar su plan solamente en las vacunas. Asimismo, el New York Times y Washington Post, los medios informativos más importantes de EEUU, publicaron artículos en la misma línea.

El doctor Eric Feigl-Ding es uno de los principales representantes de la Federación de Científicos Estadounidenses (FAS, por sus siglas en inglés) y mediante su hilo en Twitter criticó la flexibilización del gobierno de Sebastián Piñera a las restricciones de viaje, permisos de vacaciones, apertura de clases presenciales y actividades económicas, como responsables del desastre que vive en Chile en la actual situación sanitaria y que calificó como errores críticos: “Se creó la falsa sensación de que lo peor de la pandemia había pasado”.

“Mi opinión: lo he dicho muchas veces antes que este era mi mayor temor, incluso más que las mutaciones. Que en el momento en que comencemos a vacunar, los líderes políticos serán presionados para reabrir inmediatamente antes de que se vacune a suficientes personas. Y la presión política aumentará cada vez más”, señaló.

Luego añade que, “especialmente después de vacunar a los ancianos, la presión sobre los políticos será tan grande que luego abrirán las puertas para celebrar el éxito de su programa de vacunas y tratarán de capitalizar políticamente la euforia de una reapertura inmediata. Pero pondrán en peligro más, debido a que la llegada de las vacunas le dará al público en general la sensación de que la pandemia básicamente ha terminado siempre que haya matices críticos de eficacia, retraso en el tiempo, falta de inmunidad colectiva de la vacuna hasta el 75-85% de la población vacunada (incluso mayor si es una variante más contagiosa)”.

“Esta euforia y una falsa sensación de éxito harán que las personas se vuelvan aún más temerarias y más arrogantes en sus comportamientos personales, lo que puede llevar a que la población propague más el virus entre los no vacunados y recién vacunados con una protección todavía incompleta”, manifestó.

La intervención del doctor Feigl-Ding se produjo a propósito de una publicación del New York Times titulada A pesar de la rápida campaña de vacunación contra la COVID-19 en Chile, los casos aumentan, donde se da cuenta de la falsa sensación de seguridad que transmitió el triunfalismo del gobierno chileno ante el avance en la vacunación.

Consultada por el medio neoyorquino, la epidemióloga del Instituto de Vacunas Sabin en Washington D.C., Denise Garrett, indicó que, “cuando las tasas de transmisión son altas, la vacuna no frena de inmediato las nuevas infecciones”, y que, “con las nuevas variantes, que son más contagiosas, no es probable que veamos un gran impacto hasta que la gran mayoría de la población esté vacunada”.

El Times insistió en que “la gravedad de la crisis en Chile se hizo evidente el domingo”, cuando el Presidente Sebastián Piñera pidió al Congreso Nacional que retrasara seis semanas la votación prevista para principios de abril para elegir a los representantes que redactarán una nueva Constitución y a otros funcionarios.

“Aunque más de seis millones de los 18 millones de personas del país han sido vacunados, un aumento de los contagios ha dejado a las unidades de cuidados intensivos operando con pocas camas de sobra y el sistema en un punto límite”, puntualizó el reportaje, que también se refiere a la serie de pasos en falso en las decisiones políticas, como la falta de trazabilidad, el no cierre de fronteras, los permisos de vacaciones como elementos que explican el actual escenario, así como que, “Pronto, Chile también permitió la reapertura de gimnasios, iglesias, centros comerciales, restaurantes y hasta casinos. Incluso cuando los expertos pidieron precaución, el gobierno se aferró a su plan de reabrir las escuelas el 1 de marzo”.

Igualmente, una columna del Washington Post titulada El exitismo del gobierno chileno eclipsa una campaña de vacunación que pudo ser ejemplar, dice que, “La gestión del gobierno de Chile vinculada al proceso de vacunación contra el COVID-19, tanto las negociaciones con diferentes laboratorios a principios de la pandemia como la compra oportuna, dieron paso a una exitosa campaña de inoculación que llamó la atención internacional por la rapidez, eficacia y cobertura ejemplar. En un año de elecciones presidenciales y con un constante estado de crisis que ha marcado la actual administración, analistas y políticos intentan adelantar este hito como parte importante del legado que dejará el segundo mandato de Sebastián Piñera”.

“El gobierno celebraba por adelantado los resultados de la vacunación instalando una narrativa de éxito que entregaba un mensaje errado. La vacuna se presentó como una solución inmediata, un avance milagroso que daba un respiro a una población cansada después de un año de confinamiento, aun cuando apenas se había vacunado a 16% de la población. Fue el impulso que hacía falta para dar rienda suelta a salidas, viajes al extranjero y dentro del país, compras y reuniones sociales. En cada reporte sanitario y felicitación que llegaba desde el extranjero, el gobierno se sumaba al entusiasmo sin revisar los protocolos y mucho menos asumir una cuota de autocrítica. Solo hubo reacción cuando las cifras hablaron por sí mismas, decretando una cuarentena total que deja a 97% de la población en un confinamiento estricto debido a la urgencia de la última semana”, aseguró la columna de la corresponsal Yasna Mussa.

El texto relevó una desconexión con la realidad del gobierno, no sólo en el manejo de la pandemia sino en sus políticas en general. “Como quien se aferra al autoengaño, tanto el presidente como sus ministros repiten algunos mitos que intentan instalar como verdades”. Acá la columnista recuerda la frase de Piñera de que Chile es un oasis de estabilidad en América Latina, y los del exministro de Salud Jaime Mañalich, y su “mejor sistema de salud” del planeta.

“Son comentarios y frases que pasarán a la historia como una muestra palpable de las dos realidades que se viven en Chile: la de la élite y la de los ciudadanos comunes y corrientes. El estallido social parece estar lejos de convertirse en una lección aprendida y el gobierno insiste en dejar su impronta de vecino exitoso del barrio: el que quiere ganar todas pero es incapaz de renunciar a algo. Por eso le parece factible compatibilizar una gran campaña de vacunación al mismo tiempo que pone como prioridad reactivar la economía. Sin un plan de apoyo efectivo a las familias más empobrecidas, los trabajadores han debido recurrir a sus ahorros para la jubilación, a sus seguros de desempleo o arriesgando su salud en transportes públicos saturados para atravesar la ciudad y no perder sus fuentes laborales”, planteó.

Mussa expresó que pese a superar la cifra de 30 mil muertes y los hospitales colapsados, “el gobierno sigue sin pronunciar nuevas medidas sobre el cierre de aeropuertos, de centros comerciales o de un apoyo económico que permita una cuarentena segura para toda la población”.

“El autoengaño los ha llevado a congratularse entre pares, padeciendo de una sordera crónica ante las recomendaciones de asesores que ellos mismos han convocado, pero que luego ignoran. Con estas cifras, el gobierno deja más claro cuál será su legado: haber mantenido al país en una permanente crisis política, social y ahora sanitaria, acumulando muertos por los que, más temprano que tarde, tendrá que rendir cuentas y aceptar su rotundo fracaso”, manifestó la corresponsal del Washington Post.

 

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