Fundación Sol: “La lección que nos entrega la pandemia es que el Gobierno no conoce cómo viven los hogares chilenos”

Para el economista Marco Kremerman de Fundación Sol, el anuncio de un nuevo bono para la llamada clase media responde a una forma de frenar la discusión de un tercer retiro desde las AFP en vez de buscar formas para entregar recursos permanentes a las familias hasta que haya reactivación económica. “Es fundamental que de una vez por todas se abra el debate de la renta básica de emergencia”, recalcó.

El Gobierno anunció que en los próximos días comunicará las condiciones y montos para la entrega de un nuevo aporte fiscal a la denominada clase media, el que sería similar al del 2020, pero con diferencias en materia de autodeclaración, ya que se utilizarán los datos administrativos almacenados en las bases de datos del Estado, para evitar los problemas ocurridos el año pasado cuando más de 430 mil personas accedieron a este bono sin que cumplieran los requisitos.

Marco Kremerman, economista de Fundación Sol, criticó la insistencia del Ejecutivo en implementar medidas no permanentes y focalizadas.

“Uno esperaría, considerando que estamos en plena pandemia, con una nueva ola de contagios, comunas que están en cuarentena, tasas de desempleo muy altas y hogares más empobrecidos que hace un año atrás, que aparezca un concepto distinto a un bono focalizado, que se estructure una renta básica de emergencia relacionada con las necesidades de los hogares. Sería importante considerar a los hogares como la unidad de análisis y apoyo y con medidas que no sean tan focalizadas como las que en general plantea el Gobierno”.

Es fundamental que de una vez por todas se abra el debate de la renta básica de emergencia. Hay países íconos del capitalismo que la han establecido en este periodo de pandemia”, enfatizó.

El economista manifestó que es necesario esperar a conocer con exactitud los pormenores del anuncio del Ejecutivo para realizar un análisis acertado, sin embargo, sí expresó una crítica a la labor de levantamiento de datos por parte del Gobierno.

La lección que nos entrega la pandemia es que el Gobierno no conoce cómo viven los hogares chilenos, no utiliza las fuentes de información integradas y completas para poder tener indicadores precisos para saber de qué manera la pandemia afectó a los hogares, más allá de imaginarse un concepto bastante extraño de clase media que involucra a más del 60% de la población, cuando más del 80% de los hogares presentó problemas. Es muy importante considerar ahora los elementos que no se tuvieron en cuenta el año pasado”.

bono clase media

Dados los indicadores económicos y las cifras de desempleo que probablemente vayan al alza en los siguientes meses por las personas que saldrán a buscar trabajo, la idea del Gobierno de entregar nuevamente un bono único es resistida por una serie de expertos que han reiterado la necesidad de un ingreso de emergencia. En ese sentido, Marco Kremerman releva que existe gran cantidad de hogares que no están pudiendo llegar a fin de mes con la cobertura de sus gastos, ya sea por la pérdida de ingresos o por aumentos en los costos de mantención de los hogares por las medidas de confinamiento decretadas y el aumento del teletrabajo.

“Se necesita otro tipo de políticas, si bien existe el IFE, este se centra en los hogares cuya fuente de ingresos es la informalidad y los fondos del seguro de cesantía se han ido agotando y ya no cubren el 70 por ciento del salario de los trabajadores, por eso es necesario que el Gobierno nos diga cuántos hogares están en problemas y cuál es la magnitud de esos problemas. Eso faltó el año pasado, el Gobierno no le ha dicho a la ciudadanía esa información y si no la tiene, eso es gravísimo, pero debería comunicarlo. Desde Fundación Sol hemos dicho que en esta crisis histórica vale más la pena equivocarse por arriba, es decir, que los beneficios llegaran a hogares que no los necesitaban, que equivocarse por abajo por tratar de no gastar más y permitir así que 2 o 3 millones de hogares se quedaran sin ayuda”.

Consultado al respecto, el economista analizó cómo se podría financiar por parte del Estado un ingreso de emergencia universal, según la propuesta de Fundación Sol y de otros expertos economistas.

“Aquí tenemos un problema histórico y es cómo se relacionan los montos que entrega el Gobierno en ayuda de las personas con el costo de la vida. Se insiste en medidas focalizadas cuando desde antes del estallido social sabemos que una enorme cantidad de los hogares chilenos, más del 70%, está endeudado. Cuando ya se tiene el norte de las medidas que son adecuadas y deseables en suficiencia y cobertura, el financiamiento tiene tres posibilidades. La más importante responde a los impuestos ya que las grandes fortunas del país se han beneficiado del crecimiento económico pero con el estallido social y la pandemia no han contribuido a enfrentar la crisis, sino que son los propios trabajadores, a través de un sistema tributario regresivo y de sus ahorros, han puesto 8 de cada 10 pesos en esta pandemia. Debe estar sobre la mesa una reforma tributaria o un impuesto transitorio para emergencias, lo que además no es excluyente.

La segunda forma de financiar es con cargo a los ahorros que tiene Chile con los fondos soberanos, principalmente el de estabilización económica y social y el de reserva de pensiones.

Finalmente, está el endeudamiento. Cuando vemos países similares a Chile como Croacia o Uruguay con niveles de endeudamiento que son más del doble que el nuestro y sin problemas fiscales, entonces entendemos que efectivamente esa también podría ser una herramienta en el corto plazo que podría compensarse en el mediano plazo con los impuestos para volver la deuda a un nivel adecuada y solventable”.

“Todo eso se podría hacer, pero el problema es que el Gobierno no tiene un norte claro, o no lo quiere tener y no establece políticas universales y suficientes para apoyar a los hogares hasta que exista una recuperación importante y no precaria”, agregó.

Respecto del anuncio de una nueva edición del bono de clase media como una forma de detener la discusión de un tercer retiro desde las cuentas de capitalización individual, Kremerman manifestó que efectivamente esa es la intención del Gobierno.

“Cuando uno revisa cuando aparece el bono y los préstamos clase media, justamente fue en plena discusión del primer retiro. Ahora, en la discusión del tercer retiro el escenario es el mismo, lamentablemente. Y digo lamentablemente porque no puede ser que sean los propios trabajadores quienes paguen la crisis con sus ahorros, pero me parece legítima la discusión cuando la alternativa es un apoyo muy pequeño o marginal. Si no aparece una política más contundente y estructural por una determinada cantidad de meses, lamentablemente será muy difícil que esta medida del tercer retiro no siga avanzando. Que el retiro de los ahorros previsionales siga siendo la solución de muchos hogares es porque el Gobierno ha creído que en esta crisis económica los afectados no son muchos porque se han recuperado casi 800 mil empleos, pero el problema es que desconoce cómo vivían esos hogares antes de la pandemia y del estallido social. Eso es lo que está pasando la cuenta ahora, porque incluso en aquellas familias que no se han perdido ingresos, es tal el nivel de endeudamiento, que presionan por ese retiro para compensar problemas que arrastran de años anteriores”, concluyó el experto.

Fuente: Claudia Carvajal G de Radio Universidad de Chile

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