Gobierno no explica cómo calcula fuerte repunte en trazabilidad de Covid

Dato es clave para empezar o no desconfinamiento.

Las autoridades afirman que el rastreo de los contagiados y sus contactos alcanza a 84% a nivel nacional, pero no explican cómo llegan a esa cifra. Ni el Consejo Asesor del Minsal lo sabe, aunque ha consultado en qué se sustenta ese dato. CIPER lo preguntó al ministerio, pero no obtuvo respuesta. Si bien los contagios y los decesos han bajado, lo que alienta al desconfinamiento, una trazabilidad certera es clave para evitar rebrotes. A fines de mayo se supo que el call center del Minsal estaba desbordado y se anunció que los consultorios municipales se sumarían, pero el protocolo y los fondos para esa tarea demoraron entre cinco y seis semanas.

Con una baja sostenida en el número de contagios y decesos, además de una presión decreciente sobre los hospitales, el gobierno ya presentó el plan “Paso a paso” para el desconfinamiento y anunció que siete comunas de la Región Metropolitana (RM) pasarán a una etapa de “transición” a partir del martes 28 de julio. Uno de los indicadores más importantes en este proceso es el de la trazabilidad: ubicar a los contactos estrechos de cada infectado y monitorearlos para evitar que se produzcan rebrotes. La subsecretaria de Salud, Paula Daza, ha sostenido en más de una ocasión que en la RM la trazabilidad es del 80%, pero no ha especificado cómo llega a ese cálculo. El Consejo Asesor del gobierno y la Mesa Social han solicitado el detalle de los factores que componen esa cifra, pero las autoridades no han compartido la información. -Yo no puedo confirmarlo ni descartarlo (el 80% de trazabilidad en la RM), porque no tengo elementos de juicio. No hay una estadística publicada que sustente ese dato- dice Ximena Aguilera, miembro del Consejo Asesor de expertos que apoya al gobierno en la pandemia.

CIPER consultó a la Subsecretaría de Salud por el desglose de los parámetros incluidos en la fórmula de cálculo que arroja un 80% de trazabilidad, pero la respuesta no entregó esos datos. También preguntamos a la Seremi –a cargo de los call center que ubican a los infectados y sus cercanos– cuántos contactos se realizan cada día, pero no contestó. El 28 de mayo pasado las autoridades del Ministerio de Salud (Minsal) supieron que su inicial estrategia de trazabilidad estaba perdida. Ese día se reunió el Comité de Emergencia de la cartera y en el acta de ese encuentro (revelada por CIPER) quedó plasmado que el call center que debía ubicar a los contagiados y sus contactos estaba dejando hasta 11 mil llamados diarios sin hacer.

Seis días después, el 3 de junio, el entonces ministro Jaime Mañalich admitió que la trazabilidad solo alcanzaba al 60% y tuvo que dejar atrás su largo round con los alcaldes para anunciar que los consultorios de la salud municipal se sumarían al rastreo. Pero el protocolo que define qué deben hacer los consultorios recién estuvo listo a inicios de julio, cinco semanas después de detectado el problema. Y los fondos para ejecutar ese trabajo fueron transferidos a los municipios entre la segunda y la tercera semana de julio, a un mes y medio de que se descubriera la falla. Hasta esa fecha, según relataron a CIPER los encargados de salud de La Pintana, El Bosque y La Florida –tres comunas golpeadas por la pandemia-, los funcionarios de los consultorios trabajaron en terreno sin directrices del gobierno y con recursos municipales.

Además de incorporar a los consultorios, una segunda línea de acción para recuperar la trazabilidad fue aumentar el número de operadores de call center. Pero también se ha ejecutado con demoras. Inicialmente, 80 personas cumplían esa tarea. Cuando a fines de mayo CIPER informó que estaban desbordadas, las autoridades prometieron que los operadores aumentarían a 800. Pero al 17 de julio, un mes y medio después, el número se había elevado solo a 694 en la RM. Ahora, el Minsal informó a CIPER que son 3.960 a nivel nacional (1.829 en el Gran Santiago), lo que incluye a funcionarios de la Atención Primaria de Salud (APS), que es la red de los consultorios municipales.

TRAZADORES BAJAN EN CINCO REGIONES

Según el detalle de la información entregada por el Minsal a CIPER, al martes 21 de julio se registraban 3.960 trazadores a nivel nacional, entre los centros de llamado y consultorios municipales. La RM lidera el ranking con 1.829 trazadores totales y tres call center (es la única región con más de una oficina telefónica). Le siguen Valparaíso (707), O’Higgins (252) y Coquimbo (186), mientras las regiones con menos trazadores son Magallanes (20), Aysén (35) y Los Lagos (36).

Arica, Antofagasta, Atacama, O’Higgins, La Araucanía, Los Ríos, Aysén y Magallanes no cuentan con centros de llamado para la trazabilidad. Esta es la segunda vez que el Minsal informa el número de trazadores. La primera fue el viernes 17 de julio, cuando las cifras demostraron que la RM todavía no alcanzaba los 800 trazadores comprometidos, pues solo había 694. La comparación entre las cifras entregadas el 17 y 21 de julio también arroja que algunas regiones disminuyeron sus trazadores: Arica (de 62 a 45), Antofagasta (de 190 a 100), Biobío (de 181 a 117), La Araucanía (de 160 a 144) y Los Lagos (de 37 a 36).

De todas formas, la experiencia internacional indica que los actuales 3.960 trazadores a nivel nacional son insuficientes. Hasta el mes de mayo, en Inglaterra había 25 mil (para 66 millones de habitantes) y en Wuhan nueve mil (ciudad con 11 millones de residentes).

El Colegio Médico (Colmed) ha proyectado –sobre la base de factores como la cantidad de casos activos y que se ubique a cinco contactos de cada contagiado– que nueve mil trazadores sería un número óptimo para Chile.

DUDAS SOBRE EL 80%

¿Qué información sustenta que en la RM el rastreo de los contactos de los casos positivos alcance al 80%?  La pregunta quedó en el aire luego que el pasado 5 de julio la subsecretaria Daza afirmara que ese era el porcentaje de trazabilidad. Apenas nueve días antes el ministro de Salud, Enrique Paris, había sostenido que la trazabilidad de contagios “rondaba” el 60% en la RM, la misma cifra acuñada por Mañalich el 3 de junio.

El repentino incremento generó dudas. La presidenta del Colmed, Izkia Siches, sugirió “verificar estas cifras de trazabilidad”. Y agregó: “Le hemos pedido en la Mesa Social al ministro de Salud mayor claridad. No es necesario utilizar las cifras de forma un tanto mañosa”.

Ante este cuestionamiento, Daza insistió en que “en términos generales, sí tenemos esas cifras”.

CIPER consultó por el detalle de los parámetros que se usan en la fórmula de cálculo que arroja ese 80% de trazabilidad. Sin embargo, la Subsecretaría de Salud no respondió esa consulta y se limitó a entregar antecedentes genéricos: “La estrategia de trazabilidad tiene una serie de indicadores (…) Uno de los indicadores de investigación epidemiológica en casos de COVID-19, se basa en el porcentaje de casos nuevos (positivos y probables) contactados por los equipos encargados de la trazabilidad. Este indicador es el primer paso para llevar a cabo una vigilancia epidemiológica efectiva, ya que permite identificar los contactos estrechos de los casos positivos. El objetivo de este indicador es llegar a más del 90% y la labor de trazabilidad recae tanto en los centros de salud como en los Seremis y sus equipos de trazadores”.

Por su parte, a la Seremi de Salud metropolitana se le consultó cuántos contactos son ubicados a diario por operadores de call center y por funcionarios de consultorios de salud municipales. Pero no respondió y sólo explicó cómo es el proceso de trazabilidad de contagios: “Se realiza a partir de la notificación de Epivigila. El call center llama al caso y pregunta quién o quiénes son sus contactos estrechos. Esa información se envía al call center, las personas que trabajan en el lugar llaman a los contactos estrechos, se informa, educa y aconseja qué medidas deben tener”.

El gobierno tampoco ha compartido la información solicitada con el grupo de expertos que los apoya desde marzo. La médica cirujana especialista en Salud Pública y miembro del Consejo Asesor Covid-19 convocado por el Minsal, Ximena Aguilera, afirma que hasta ahora desconocen si la trazabilidad realmente es del 80% en la RM. Han pedido información que lo sustente, dice, pero no se la han entregado. En todo caso, en su minuta del lunes 29 de junio, ese Consejo Asesor estableció un piso para determinar cuándo la trazabilidad cumple con su objetivo: “Se debe disponer de capacidad operativa para aislar y dar seguimiento al 90% de los casos confirmados en menos de 48 horas y de identificar y dar seguimiento en ese plazo al 75% de los contactos durante 14 días. El 60% de casos nuevos debe provenir de los contactos en seguimiento”. Hasta el momento no hay certeza del cumplimiento de estos criterios, que debiesen ser considerados al momento de definir medidas de desconfinamiento.

El gobierno se basó en estos indicadores para diseñar el plan “Paso a paso”, y si bien mantuvo que el 60% de los nuevos casos debe detectarse gracias al seguimiento de los contagiados, bajó la vara en otro aspecto: estableció que se debe trazar al 80% de los contactos de cada infectado (y no 90%, como sugiere el consejo) en las primeras 48 horas (vea el detalle aquí).

¿Qué pasa si se levantan las cuarentenas sin una trazabilidad acabada? El secretario general del Colegio Médico, José Miguel Bernucci, afirma que el seguimiento de casos “es la única fórmula que te permite salir de forma segura del confinamiento sin riesgo. Si no hay trazabilidad, la probabilidad de tener un rebrote es casi del 100%”. El Colmed es parte de la Mesa Social de Covid-19, instancia donde tampoco las autoridades han detallado cómo la RM habría alcanzado el 80% de trazabilidad.

En el círculo académico ofrecen una visión similar respecto al riesgo de tomar decisiones sin transparentar cómo se calcula el índice de seguimiento de casos. En su informe del 20 de julio, Espacio Público indicó: “Hasta ahora existe cierta opacidad acerca de cómo va a funcionar el sistema de trazabilidad. Si este eje de la acción preventiva no está funcionando en su óptimo, cualquier esfuerzo de apertura se verá amenazado por posibles rebrotes no controlados (…) sería de gran ayuda contar con un reporte acucioso de trazabilidad que reúna todas las dimensiones del problema a nivel comunal y regional”.

La situación en el resto de las regiones también es llamativa. De acuerdo con el informe epidemiológico N°35 del Minsal, las regiones de Ñuble, La Araucanía, Los Ríos, Aysén y Magallanes alcanzan el 100% de trazabilidad de contagios. El ministerio expone en el documento que, en todos esos casos, se logró ubicar los contactos estrechos de cada infectado en menos de 48 horas. Se trata de la información más detallada que ha entregado hasta ahora en materia de trazabilidad, pero también se advierten vacíos importantes: no informa si se les aplicó un test de detección a aquellas personas, si presentaron síntomas o si decretó medidas de aislamiento. Los datos tampoco están desagregados por comunas, en circunstancias que la realidad entre distintas zonas de una misma región podría ser determinante. En el reporte del viernes 24 de julio, la subsecretaria Daza dijo que estos indicadores son “preliminares” y que se complementarán con más información en los informes venideros. Y un día después agregó: “tenemos datos, pero no tan rigurosos como para darlos a conocer”.

Para Bernucci, el principal problema es que los datos expuestos por el Minsal se recopilan a partir de la entrega del examen PCR, no desde el comienzo de los síntomas, lo que “genera una ventana de tiempo muy amplia en que una persona potencialmente contagiante no está siendo trazada. Según los datos de Espacio Público, la entrega de PCR puede llegar a demorar entre cuatro a 14 días”.

“Se están dando los números para decir que se cumplió con el requisito de alcanzar el 80% trazabilidad, pero no se está buscando una real intervención para evitar rebrotes”, agrega el secretario general del Colmed.

APS: TRAZABILIDAD POR SUS PROPIOS MEDIOS

Parecíamos disco rayado. Cada vez que podíamos le repetíamos (al ex ministro Mañalich) que la estrategia era testear, trazar y aislar. Abogábamos por la contención comunitaria, con la atención primaria, desde Salud Pública, y en paralelo Redes Asistenciales tenía que ver los hospitales (…) pero no hubo esa política”.

Las palabras son de la epidemióloga y miembro del Consejo Asesor Covid-19, Catterina Ferreccio. Las dijo en una entrevista con La Tercera y reflejan cómo el grupo de expertos intentó –sin éxito por mucho tiempo– que se incluyera en la estrategia sanitaria a los equipos de la APS (Atención Primaria de Salud, que corresponde a los consultorios de las municipalidades).

Pese a la insistencia del consejo y de los propios alcaldes, no fue hasta el 3 de junio que el entonces ministro Mañalich informó que la APS se incorporaría en la trazabilidad. El anuncio, que cerró una serie de enfrentamientos entre Mañalich y los ediles, llegaba tarde: con sus propios medios, varios consultorios y Cesfam (Centros de Salud Familiar) estaban trabajando en terreno desde hacía cuatro meses.

Tras incluir a la APS en la trazabilidad, el Minsal demoró un mes en confeccionar el protocolo de la estrategia de testeo, trazabilidad y aislamiento (conocida como TTA). Los recursos prometidos para ejecutar ese plan comenzaron a llegar a los municipios recién entre la segunda y tercera semana de julio (vea aquí el detalle de los montos).

Sin embargo, hay algunos centros a los que todavía no se les ha transferido: de acuerdo con el segundo informe de Monitorización de la estrategia TTA de la Universidad de Chile y el Colmed, solo el 19% de los establecimientos primarios cuenta con todos los recursos prometidos (vea aquí el informe).

En las tres corporaciones de salud contactadas por CIPER (La Florida, El Bosque y La Pintana), dijeron que ya habían recibido el dinero. Los tres lo ocuparán para, principalmente, costear los gastos que arrastran desde hace cuatro meses, cuando optaron autónomamente por salir a testear a los habitantes de sus comunas.

La jefa del departamento de Salud de La Pintana, Paulina Reinoso, indica que “desde marzo que nuestro protocolo de cuidados de la población es de visita diaria y seguimiento telefónico desde que son sospechosos. Ahora llevamos contratados más de 70 funcionarios, principalmente médicos y enfermeras, y tenemos más de 100 voluntarios. Además, invertimos en teléfonos, equipos de protección personal y autos, además de computadores para los funcionarios que hacen su jornada en la casa”.

Las tres comunas confirmaron que el virus ha sido más letal en las zonas de mayor vulnerabilidad y hacinamiento. De acuerdo con el informe epidemiológico N°35 del Minsal, hasta el 16 de julio se registraban 284 fallecimientos por coronavirus en La Pintana, 190 en El Bosque y 419 en La Florida. El jefe de la corporación municipal de salud de La Florida, Alfredo Bravo, señala que si hubieran esperado a que el Minsal los incluyera en la trazabilidad, el número de fallecimientos en su comuna podría haber sido mayor. Al igual que en La Pintana, optaron por salir a testear y rastrear desde fines de marzo. -Al comienzo, esa labor era muy difícil, porque el resultado de los exámenes de detección demoraba hasta cinco o seis días. Desde que se redujo el margen de tiempo podemos llevar una trazabilidad mucho más precisa- dice Bravo.

Para realizar esta tarea se coordinaron con los consultorios y Cesfam de la comuna, y les pasaron celulares para llamar a los enfermos y sus contactos. Además, indica que durante mayo se habilitó un call center municipal para hacer seguimiento a los casos del Hospital de La Florida, que por esa fecha se encontraba atestado. Según sus estimaciones, en la comuna “hay cerca de 350 personas trabajando solamente en la trazabilidad”.

El Cesfam de La Florida atiende a cerca de 35 mil personas. Su directora, Sandra Ortega, dice que desde que se diagnosticó el primer caso de coronavirus en su centro, el 31 de marzo, “comenzamos un plan de trazabilidad, sin lineamientos a nivel ministerial, basado en la conformación de un equipo de seguimiento de casos. Cuando se anunció la inclusión de la APS en la estrategia de trazabilidad nosotros ya llevábamos meses y no cambiaron sustancialmente nuestra metodología. La única diferencia es que comenzamos a hacer testeos masivos coordinándonos con los vecinos que organizan ollas comunes para controlar a la comunidad. Ya llevamos más de 2.300 muestras”.

El informe de la U. de Chile y el Colmed arrojó otras conclusiones preocupantes sobre trazabilidad: luego de que se inaugurara un nuevo servicio de la plataforma Epivigila para seguir casos y contactos, solo el 63% de los centros encuestados dijo que informa diariamente a la autoridad sanitaria la cantidad de personas trazadas; el 29% de los establecimientos consultados ubicó a los contactos estrechos de los casos sospechosos en menos de 24 horas y solo el 43% realiza un testeo activo de casos.

Testimonios recogidos en la misma medición también apuntan a una descoordinación de roles entre los centros de salud primaria y las Seremi. Una directora de un Cesfam de la Región del Maule, no identificada en el informe, ofreció algunas luces: “Desde la Seremi de Salud aún mantienen la trazabilidad de los casos, y se ha traspasado sólo la información para el seguimiento. Sin embargo, esta información no es adecuada, nos encontramos con pacientes a los que no se les realizó seguimiento ningún día y otros que los han llamado de todos lados. El intentar realizar desde la Seremi el trabajo que siempre ha desarrollado APS, ha generado un desorden en el manejo de la información”.

El informe concluye que ese desorden es, precisamente, el principal riesgo de cara al levantamiento de las cuarentenas. El peligro de hacerlo sin estos ítems bajo control aumenta la probabilidad de rebrotes.


Fuente: Benjamín Miranda y Catalina Albert, CIPER

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