Federación CCU celebra decreto de Gobierno argentino de prohibir despedir trabajadores por dos meses

El 31 de marzo, el Ejecutivo de Argentina, en el marco de la grave pandemia que azota al mundo, y totalmente al contrario del Gobierno de turno chileno, decretó que las empresas no pueden echar o suspender empleados “por las causales de fuerza mayor o falta o disminución de trabajo”. Se busca evitar agravar “los problemas que el aislamiento social, preventivo y obligatorio procura remediar”.

El Presidente argentino Alberto Fernández dispuso, a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia, la prohibición por 60 días de “los despidos sin justa causa y por las causales de falta o disminución de trabajo y fuerza mayor”, como así también las “suspensiones por las causales de fuerza mayor o falta o disminución de trabajo”. 

El Gobierno trasandino argumentó que “esta crisis excepcional conlleva la necesidad de adoptar medidas de idéntica índole, asegurando a los trabajadores y a las trabajadoras que esta situación de emergencia no les hará perder sus puestos de trabajo, ya que el desempleo conlleva a la marginalidad de la población”, dice el decreto.

Por su parte, el Presidente de la Federación de Trabajadores/as de la CCU de Chile, Rodrigo Oyarzún, celebró la medida del Ejecutivo trasandino que “coloca los derechos sociales y el bienestar de la población por sobre los beneficios económicos inmediatos, al contrario que en Chile, donde el 26 de marzo la Dirección del Trabajo dictó una resolución que señala que ‘en caso fortuito o de fuerza mayor’, como los efectos de la pandemia de COVID-19, las y los trabajadores que involuntariamente no puedan asistir a sus lugares de labor no recibirán sus salarios respectivos”.

Oyarzún añadió que “la administración Piñera debiera emular las buenas decisiones de su homólogo argentino, que, además de evitar la incertidumbre salarial de los empleados y sus familias en una coyuntura tan dura como la que atravesamos, tiene una mirada de largo plazo a la hora de paliar los efectos de la crisis económica en curso, y pone el acento en las urgentes medidas sanitarias que hay que privilegiar, por encima del lucro a corto plazo. Si, para que no dejen de remunerarlo, un trabajador chileno expuesto al contagio continúa yendo a su lugar de empleo, sólo propala el virus y, sin buscarlo, colabora con el colapso de la ya deficitaria salud pública del país”.

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