2020: Año en que Chile demanda una Federación a la altura de la historia

El 2019 ha sido un año distinto. Para Chile y para la Federación. Un año de cambios, de amaneceres, de partidas, de victorias parciales, de pérdidas, de movimiento. A un país sísmico, iguales temblores sociales.

Durante el año que ya se evanece, la Federación ha cobrado mayor visibilidad, pero porque también se ha involucrado con superior protagonismo en las dinámicas de la realidad pública. Más allá del número de asociados, la organización ha adquirido un peso cualitativo al interior de la principal multisindical de Chile: la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, con la participación titular en su Consejo Nacional de dos miembros de la Organización, Rodrigo Oyarzún y Mario Olivares.

Y ha sido una temporada en que la CUT ha debido imponerse altos desafíos en materia de movilización y producción política y laboral. Alrededor de cinco paros nacionales; un multitudinario Primero de Mayo; una potente campaña por la jornada laboral de 40 horas semanales sin modificación del salario; protestas en contra de las reformas laborales regresivas por parte del gobierno central; la construcción y lucha por el Pliego de las y los Trabajadores del Bloque Sindical de la Mesa de Unidad Social, en el marco de las protestas nacionales iniciadas el 18 de octubre. Y en todas y cada una de estas iniciativas, ha estado el aporte activo y protagónico de los dirigentes de la Federación.

Sólo para mencionar una, basta recordar la intervención del Presidente de la Organización, Rodrigo Oyarzún, en el Congreso Nacional sobre los beneficiosos efectos para la salud de los trabajadores que comporta una jornada laboral de 40 horas semanales. Especial participación tuvo en el equipo destacado para fundamentar y organizar la campaña de la 40 horas, el miembro del Directorio Nacional, Luis Mondaca.

Por otra parte, la dinámica interna de la Federación estuvo marcada por la conmemoración de los 60 años de la Organización, la que tuvo su actividad cumbre en el ampliado nacional realizado en Viña del Mar durante el mes de mayo. Otro cariz adoptó el segundo ampliado del año, esta vez efectuado en la ciudad de Valdivia en noviembre, donde los dirigentes de todo el país marcharon por sus derechos laborales y dedicaron una jornada completa a la efectivización de un Cabildo. Ese Cabildo fue capaz de sacar a los representantes sindicales del debate estrictamente reivindicativo, e instalarlos en la discusión apasionada y argumentativa de los grandes temas de país que están a la orden del día. Se brincó de la demanda laboral al tipo de sociedad que necesita Chile para superar sus graves problemas sociales, políticos, económicos y culturales.

Asimismo, uno de los grandes y ejemplares progresos de la Federación se concentró en la feliz y eficiente unificación de los sindicatos de Ventas de la agrupación. Sin dudas, ello dotó de mayor fuerza negociadora a los trabajadores, y representa un hito de generosidad e inteligencia orgánica en tiempos donde prima la dispersión de las organizaciones sociales en general, y de las sindicales y gremiales, en particular.

Así también, las diversas negociaciones colectivas de los sindicatos que hacen la Federación, contaron con la asesoría de los dirigentes de la Organización y, en general, sus resultados fueron satisfactorias y sancionadas positivamente por los socios.

Uno de los principios fundamentales de la Federación es la educación permanente de sus socios y dirigentes, con el fin de que cumplan la labor de defensa y promoción de los intereses de sus miembros mejor armados teóricamente. Al respecto, nuevamente, resultó un éxito el Taller de Formación organizado por el dirigente nacional Cristian Pando. El fruto de esa experiencia pudo ser contundentemente apreciada en el ampliado nacional de noviembre, a través de las completas exposiciones de quienes participaron en el Taller durante el 2019.

Entre las prácticas que se hacen con discreta difusión, la Federación colaboró con los socios del norte del país que sufrieron más dramáticamente los efectos del terremoto. De igual modo, otras ayudas materiales, tal vez modestas pero importantes a la hora de las urgencias, se realizaron a socios de la Organización.

En términos de infraestructura, se efectuó una necesaria inversión para el mejoramiento sustantivo del departamento de la Federación ubicado en la calle Fanor Velasco de Santiago. Con los notables arreglos, ya el inmueble funciona como digno y moderno alojamiento para los socios y sus familias que viajan de provincia. El precio de la estadía es casi simbólico de acuerdo a los valores de mercado por dependencias similares. Igualmente, uno de los objetivos del espacio es realizar actividades de formación, debate, culturales, etc.

El 2020 promete ser un año complejo en varios sentidos. Los movimientos sociales no se detendrán debido a las negativas reiteradas del gobierno central cuando se trata de implementar las demandas exigidas. A causa de la crisis económica mundial y el subsecuente empeoramiento de las condiciones de vida de las grandes mayorías, es posible que las protestas, que el 2019 ya alcanzaron un volumen histórico, se superen a sí mismas. En este sentido, el papel de la CUT y de la Federación en ella, cobrarán más madurez y estatura política y social.

La Federación es movida por valores profundamente humanistas. La lucha por los derechos humanos y sociales es parte esencial de su quehacer. Entonces el 2020 demandará el despliegue de la mayor solidaridad entre trabajadores y trabajadoras; un salto de calidad organizativa; una práctica social comprometida con los intereses del pueblo trabajador organizado y no organizado; y una estrategia integral de crecimiento de la propia Federación.

Hasta que la dignidad se haga costumbre.

 

 

 

 

 

 

 

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